Leche, alimento prehistórico pero... ¿Cuáles son las ventajas de su consumo hoy?

Vázquez Frías −quien también es doctor en investigación en ciencias médicas− explica que, a la larga, el consumo de leche materna “disminuye el riesgo de enfermedades gastrointestinales y respiratorias en los niños; incluso, podría disminuir el riesgo de padecer diabetes o algunos cánceres, como la leucemia”.

Por esta razón, los expertos enfatizan que la alimentación durante los primeros seis meses de vida debe consistir exclusivamente en leche materna, alimento que reconocen como el único indispensable para un ser humano. “A partir de los seis meses −puntualiza Rodrigo Vázquez− la leche materna tiene que complementarse con otros alimentos, de la manera más diversa y balanceada posible, y debe continuar así, mínimo, hasta los dos años de vida”. 

Después de esa etapa, cualquier persona podría dejar de tomar leche definitivamente y eso no representaría ningún problema. Sin embargo, los nutriólogos recomiendan el consumo −de la leche de vaca y sus derivados, por ejemplo− debido a que se trata de un alimento sumamente completo y versátil, con el cual puede evitarse la desnutrición en niños y adultos. Aún así, la historia entre la leche y el ser humano no es puramente blanca.  

El consumo de leche materna disminuye el riesgo de enfermedades gastrointestinales y respiratorias en los niños; incluso, podría disminuir el riesgo de padecer diabetes o algunos cánceres, como la leucemia.

Foto: Especial

Intolerancia a la lactosa 

La leche puede parecernos tan deliciosa y nutritiva que, siendo niños, nadie querría despegarse del pecho de su madre, lo cual significa una amenaza para la supervivencia de los bebés más pequeños. Por ello la evolución favoreció el surgimiento de la intolerancia a la lactosa, uno de los principales componentes de la leche. La lactosa consiste en una molécula de azúcar formada por dos moléculas más pequeñas que el organismo rompe y aprovecha gracias a otra sustancia, la enzima lactasa. En las personas intolerantes a la lactosa la producción de dicha enzima es suprimida y por ello no son capaces de digerir la leche adecuadamente. Esto sucede con dos tercios de la población mundial. 

Para hacer frente al problema, la industria de los lácteos aplica ciencia y tecnología en el desarrollo de soluciones alimenticias. Tal es el caso del Instituto Lala, cuyas investigaciones han derivado no solo en productos deslactosados, sino en opciones 100% libres de lactosa. Al respecto, Laura Concha Cantú −Licenciada en nutrición por la Universidad Iberoamericana y colaboradora del Instituto Lala− describe para Tangible que:

“cuando la leche ya está lista para su consumo, luego de haber sido pasteurizada y homogenizada, se le adiciona lactasa; de esta manera, separamos la lactosa en sus componentes básicos que el organismo adulto ya puede digerir”. 

De la leche es que entre los mismos nutrimentos que contiene hay sinergias; por ejemplo, además de tener un alto contenido de calcio, este calcio está muy disponible para su absorción y fijación en nuestro organismo, lo cual se debe a la relación del propio calcio con otros componentes de la leche, como el fósforo y la vitamina D, cosa que no sucede con otros alimentos ricos en calcio, como las espinacas.

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Fuente de calcio

Lo anterior, además de responder a demandas del mercado, también es un esfuerzo por conservar −dentro de una dieta variada, equilibrada y suficiente− uno de los mejores alimentos que existen: “Algo que me parece muy interesante de la leche es que entre los mismos nutrimentos que contiene hay sinergias; por ejemplo, además de tener un alto contenido de calcio, este calcio está muy disponible para su absorción y fijación en nuestro organismo, lo cual se debe a la relación del propio calcio con otros componentes de la leche, como el fósforo y la vitamina D, cosa que no sucede con otros alimentos ricos en calcio, como las espinacas”, remarca Cocha Cantú. 

Distintos análisis nutrimentales −no solo los realizados por la industria de los lácteos− muestran que, fuera de la leche y sus derivados, difícilmente es posible encontrar otro alimento que en solitario contenga tal diversidad de nutrimentos, proteínas con alto valor biológico y buen balance calórico. Por ello, especialistas como la doctora María del Consuelo Velázquez Alva −investigadora del Departamento de Atención a la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco− evalúan las necesidades de proteínas, calcio o vitamina D que presentan personas de la tercera edad, y cómo pueden ser cubiertas mediante el consumo de leche.  

“Desafortunadamente, como lo dicen datos de una encuesta aplicada por el Instituto Nacional de Salud Pública, el consumo de la leche en México ha disminuido, y este es un motivo de preocupación por la importancia que tienen los lácteos para promover una nutrición saludable (…) es un problema porque en poco tiempo la población mexicana será una población envejecida, donde las consecuencias de la desnutrición van a ser aún más evidentes”, concluye la experta en medicina geriátrica. 

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