SCI-Tech

Lo bueno, lo malo y lo feo de Facebook... en tu vida

Luis Javier Plata Rosas 31 / Jan / 19
Desde infidelidad virtual (y física) hasta revoluciones armadas, echamos un vistazo a cómo la red social ha transformado el mundo (y nuestras vidas de paso) en sus quince años de existencia

Facebook Jamal Ibrahim es el nombre de una niña egipcia; fue bautizada así en agradecimiento al papel que la red social más grande que jamás ha existido tuvo en el derrocamiento del presidente/dictador con casi tres décadas en el poder, Hosni Mubarak. Durante las protestas de principios de 2011 en Egipto, 32,000 grupos y 14,000 páginas fueron creados en Facebook por los ciudadanos de ese país para organizarse y exigir la renuncia de Mubarak. Con ello, lo que comenzó el 4 de febrero de 2004 como un simple lugar en internet para mantener en contacto a estudiantes de unas cuantas universidades había dejado de ser un fenómeno exclusivamente social y económico, para invadir también el terreno de la política internacional.

Desde que en septiembre de 2006 Facebook fue puesto a disposición de cualquier persona con una conexión a internet, y una edad mayor a los 13 años, por su fundador Mark Zuckerberg, todo mundo ha aprovechado para postear fotografías y memes en su muro respectivo y chismosear y hasta stalkear en el de los demás. 

Quizás “todo mundo” suene un poco a hipérbole, pues cuatro de cada cinco adultos de este mundo globalizado siguen sin compartir la foto de lo que estamos a punto de comer en la fonda de la esquina, el video del  momento más emotivo durante el festival del Día de las Madres o de la entrega del reconocimiento más reciente ganado por nuestro querubín en el jardín de niños, la actualización de la cita romántica con nuestra igualmente actualizada pareja, la frase matona para empezar el día, el pensamiento profundo para reflexionar durante el trabajo, el chiste político más reciente… Cual cuento de Borges, por culpa de Facebook, para poder seguir viviendo desenfadadamente nuestra vida en el Mundo Real ahora necesitamos de Otro Yo que se dedique a actualizar la página en la que le pasan a cada instante cosas a ese Otro Yo en su Mundo Virtual.

Cuatro grados de distancia
A un mes de que Zuckerberg creara lo que entonces se llamaba Thefacebook desde su dormitorio de la Universidad de Harvard —como vimos (si la vimos) en la película La red social (2010)—, la mitad de los harvardeños se había unido a este sitio. Para el año 2005 ya eran alrededor de 800 las universidades y preparatorias que tenían acceso a Facebook; un año después, 22,000 empresas participaban en ella y, desde entonces, el resto es historia escrita por todo aquel para quien recibir y repartir likes urbi et orbi es tan común como respirar.

En 2011 Facebook colaboró con investigadores de la Università degli Studi di Milano para analizar el conjunto de los datos provenientes de 721 millones de usuarios, y encontró que 92% de sus usurarios (¿facebookeros? ¿Feisbunautas? Usaremos el segundo de manera informal en lo que queda de este texto) estaban conectados por tan sólo cuatro grados de separación. Esto significa que dos personas cualesquiera están separadas por otras cuatro intermedias; 20 % de los feisbunautas tenían menos de 25 amigos, 50% alrededor de 100 amigos y un porcentaje muy pequeño cerca de 5,000 amigos, máximo permitido por Facebook.

 

Desde que en septiembre de 2006 Facebook fue puesto a disposición de cualquier persona con una conexión a internet, y una edad mayor a los 13 años, por su fundador Mark Zuckerberg, todo mundo ha aprovechado para postear fotografías
Foto: Reuters

Por supuesto que los científicos no podían evitar stalkear a esta red social y arrojarse de lleno, sin necesidad de un mensaje de “Facebook quiere ser tu amigo”, en la telaraña de tamaño experimento, de dimensiones planetarias. No sólo es la primera vez que la ciencia tiene la oportunidad de analizar millones de datos que le permiten contemplar, no ya algunas piezas mediante la estadística, sino escenas enteras y en detalle del rompecabezas que forman las interacciones sociales de más de mil millones de personas de todos los países; además de ello, los investigadores nunca antes habían contado, gracias a las computadoras, con la capacidad de cálculo y almacenamiento necesarios para tratar con cifras a esta escala, pues se estima que los usuarios de Facebook comparten alrededor de cuatro mil millones de “piezas” de información cada día en la forma de, entre otras cosas y por ejemplo, unas 250 millones de fotos diarias. 

Lo bueno, lo malo y lo feo de FB
Aunque parezca perogrullada, estudios recientes han mostrado que los feisbunautas emplean Facebook principalmente para mantenerse en contacto con otros feisbunautas y para conocerlos mejor. Examinando con mayor detalle varios de estos trabajos, nos encontramos con que la mayoría de los feisbunautas considera como “barata” o de poco esfuerzo la comunicación que se logra a través de Facebook, a menos que se trate de mantener relaciones con personas geográficamente distantes, como la tía que vive en Marruecos o la excompañera de clases que se fue a vivir a la Patagonia. 

Otros investigadores han observado que “mantenerse en contacto” significa básicamente tres cosas: 

1) La buena: construir lo que se conoce como “capital social”, que sería algo así como nuestro rostro “positivo” de Facebook, donde mostramos que somos personas amigables, confiables, honestas, dignas de formar parte de ese grupo de amigos que aceptó incorporarnos entre ellos. 

2) La mala: vigilancia, lo que equivaldría a nuestro rostro menos “amable” de Facebook y que significa que pasamos buena parte del tiempo en Facebook visitando las páginas de nuestros amigos para, por ejemplo, ver cómo cada día están más calvos. Algunos expertos en Facebook consideran que la disponibilidad de la información subida por cada feisbunauta es tan fácil y rápida, que la comunicación entre personas pasa a un segundo término, y examinar qué hace Fulano, Mengano y Zutano por pura diversión alimenta, por un lado, al voyeur y, por otro, al exhibicionista que cada uno de nosotros lleva dentro, lo que nos lleva a la tercera motivación:

3) La fea: reconocimiento. Parafraseando a René Descartes: “Estoy en Facebook, luego existo”.  Estudios muestran que existe una relación entre el tiempo que uno pasa en Facebook y el nivel de felicidad que siente una persona; al aumentar el primero disminuye el segundo. Otros problemas vinculados con el uso de Facebook descubiertos en años recientes son que, en el caso de las feisbunautas, un aumento en el tiempo gastado en Facebook estuvo asociado con el incremento en sentimientos negativos sobre su cuerpo al compararlo con el de las fotografías posteadas por sus amigas.
 

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Ofinicas de Facebook / EFE

Infidelidad virtual... y física
Y aquellos que desean usar Facebook para ligar —y no precisamente una página de Internet con otra—, tal vez puedan aprovechar los resultados de otros estudios que señalan que el uso excesivo de Facebook puede conducir a conflictos entre parejas, infidelidad virtual y física, rompimiento de noviazgos e, inclusive, divorcios. Hay que aclarar, antes de que decidamos hackear la página de nuestra pareja, que estos mismos estudios concluyeron que amenazas al romance de nivel fatality-game over se han detectado únicamente en parejas que han estado comprometidas por tres años o menos. Relaciones más estables, en términos de duración temporal, están fuera de peligro, por lo menos estadísticamente hablando y sin ignorar que puede haber más de una excepción a la regla.

Una vez escrito esto, no nos queda más que compartirlo en nuestro muro y esperar que la manita de “Me gusta” indique una aprobación intangible y Universal para temas tan tangibles. 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).