Sociedad

Los cinco tipo de blasfemias que existen en las películas de Tarantino

Luis Javier Plata Rosas 23 / Aug / 19
Los ingeniosos y crudos diálogos del director de Tiempos violentos vistos desde la sociolingüística

Tan cierto como que no bastan las palabras para describir Había una vez en Hollywood y las ocho restantes cintas de Quentin Tarantino, es que no bastan las malas palabras del idioma que sea -el original en que fueron rodadas o el de las traducciones- para que, en boca de sus personajes, este director consiga exprimir al máximo todos sus posibles significados y motivaciones, pero nos consta que no será por su falta de creatividad, experiencia y buen oído. Y una de las personas que puede presumir que más le consta es Hairil Akbar Arifin, autor de un análisis sociolingüístico de todas las blasfemias exclamadas por los sicarios Vincent (John Travolta) y Jules (Samuel L. Jackson), el boxeador Butch (Bruce Willis) y el resto del elenco de Tiempos violentos.

El uso de vocablos proscritos

Que a diario nos comunicamos mediante el lenguaje suena a perogrullada, aun matizando que la mayoría de nosotros no solemos recurrir -al menos no con la frecuencia de Tarantino en sus guiones-, al hablar con la mayoría de nuestros interlocutores, a las despectivamente llamadas “malas” palabras, con todo y que éstas pueden ser muy difíciles de reemplazar en ocasiones tan disímiles como al sentir un dolor (¡@&%# madre, me pegué en el dedo!) o un placer extremos (¡@&%# madre, ya no aguanto más! Sin que en ninguno de los casos sea en verdad nuestra intención insultar a nuestra santa madre). Menos evidente y materia de estudio de la sociolingüística es que las mismas palabras pueden tener diferentes significados dependiendo del grupo social y de la cultura dentro de los cuales se expresan.

De acuerdo con Akbar Arifin, maldecir o blasfemar es un caso particular de uso de palabras consideradas como tabú en un contexto social, lo que significa que son vocablos proscritos o restringidos por la sociedad: aunque quienes recurren a ellos se arriesgan a la reprobación de otras personas, entre sus intenciones puede estar el demostrar que no están restringidos por las normas sociales, o revelar la irracionalidad de etiquetar ciertas palabras como tabús.

Ni toda maldición, juramento o blasfemia es expresada con palabras tabú (ejemplo: ¡Eres un aborto de Satán!), y ni siquiera con malas palabras, ni toda palabra tabú es una blasfemia. Por ello, en su estudio de Tiempos violentos, Akbar Arifin no consideró palabras que son más bien palabrotas o groserías (como shag en inglés, que en español es coger en el sentido en que lo entendemos en México y no en países como España), sino únicamente las 63 ocasiones en que escuchamos maldiciones durante las casi tres horas de duración del filme.

Hairil Akbar Arifin, es autor de un análisis sociolingüístico de todas las blasfemias exclamadas por los sicarios Vincent (John Travolta) y Jules (Samuel L. Jackson), el boxeador Butch (Bruce Willis) y el resto del elenco de Tiempos violentos. En la imagen también aparece Mia Wallace (Uma Thurman)
Foto: Pinterest

Clasificación de blasfemias

En síntesis, Akbar Arifin identificó cinco tipos de blasfemias y tres motivaciones distintas (psicológica, social o lingüística) al ser proferidas por los tarantinescos personajes de la película:

1) Blasfemias enfáticas.

Vincent: ¿Y qué le hizo Marsellus?
Jules: Mandó a un par de matones a sacarle de su patio y lo tiró por el balcón. El negro cayó de un cuarto piso. Abajo tenían una casa de cristal, una especie de invernadero. El negro la atravesó. Desde entonces tiene un impedimento para hablar.
Vincent: Esa es una maldita vergüenza.

En este ejemplo, la palabra maldita se usa como adverbio para dar mayor énfasis e indicar que no se trata de cualquier vergüenza, sino de una maldita vergüenza.

2) Blasfemias idiomáticas.

Esmeralda: ¿Cómo se llama usted?
Butch: Butch.
Esmeralda: Butch. ¿Qué significa?
Butch: Soy americano, cariño, nuestros nombres no significan una mierda.

Butch usa la palabra mierda con el significado de que su nombre, y el del resto de los estadounidenses, no significa nada, a diferencia del nombre de Esmeralda en español.

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Butch y Esmeralda hablando en el taxi | Captura de pantalla

3) Blasfemias disfemísticas.

Lance: ¡Cariño, voy a matarte si no te callas!
Vincent: ¡Ven aquí! ¡Deja de pendejear e inyéctala!

En el extremo opuesto del eufemismo, el disfemismo es el uso de palabras o frases despectivas en lugar de otras más neutras. En este caso Vincent pudo haberle indicado a Lance, de manera eufemística, que trajese de vuelta su mente al problema presente o, simplemente y de forma más neutra, que dejase de distraerse.

4) Blasfemias catárticas.

Vincent: Está bien, Mia. Escucha, tengo que irme. ¿Está bien? ¡Oh, chingada madre! Tú… Oh, dios. ¡Ya me chingaron! ¡Me chingaron! Oh, vamos, chica, nos vamos de aquí. Vamos a dar un paseo.

Las referencias religiosas y sexuales de los alaridos de Vincent tienen aquí un efecto catártico y su único fin es liberar la tensión, no son una confesión de que le haya pasado literalmente lo que él indica.

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Lance y Vincent se preparan para inyectar a Mia Wallace por una sobredosis | Foto: Captura Pantalla

5) Blasfemias abusivas.

Paul: Oye, mi nombre es Paul y esta mierda es entre ustedes.
Vincent: ¿Entonces por qué chingados me preguntaste acerca de esto? Pendejo.

A pesar de que es muy común que asociemos a las blasfemias con esta categoría, lo cierto es que buena parte de las veces pertenecen a alguna de las cuatro primeras categorías y no a esta quinta en la que, molesto, Vincent interpela a Paul. De hecho, en Tiempos violentos sólo el 6% de las blasfemias son abusivas y, dado que la mayoría de los personajes están inmiscuidos en actividades criminales, el resto de ellas son tan sólo su forma cotidiana de hablar entre ellos; así, 35% de las veces que blasfeman es para enfatizar algo y en 44% de las ocasiones que maldicen es por razones sociales: por vínculos entre amigos, compañeros de trabajo o personas de un mismo grupo social.

Y es que, como posiblemente hemos tenido oportunidad de atestiguar por nuestra cuenta, el sentido de “¡Cállate el maldito hocico!”, o de alguna frase similar, cambia por completo si quien nos lo dice es nuestra pareja durante una discusión, o un amigo mientras le platicamos sobre la sociolingüística de las películas de Tarantino.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Akbar-Arifin, H., 2017, A sociolinguistic analysis of swearing uttered by the main characters in Quentin Tarantino’s Pulp Fiction movie, Yogyakarta State University, Indonesia.