Sociedad

Miley Cyrus y Selena Gómez y cómo afecta una paliza mediática

Luis Javier Plata Rosas 14 / Jun / 19
Aunque moralmente inaceptable, el ciberbullyng a las celebridades es una realidad y un estudio demuestra que tiene un efecto diferente en la audiencia dependiendo de la opinión que tengamos de la víctima en cuestión

Es incomprensible cómo es que seguimos viendo sus pésimas actuaciones, sólo comparables a su falta de talento musical, a pesar de que una y otra vez debería bastarle con leer los comentarios negativos, tanto en las noticias como en las redes sociales, y retirarse de una buena vez de los escenarios. Pero no lo hará, pues lo único que derrocha cada que aparece en público es estupidez

Es claro que hablamos de… ¿Miley Cyrus, a quien no le fue nada bien en su reciente participación en un episodio de la serie televisiva Black Mirror? ¿Selena Gomez, quien es parte del elenco de la recién estrenada (en Estados Unidos) The Dead Don’t Die y atraviesa por la misma situación? En realidad, ni de una ni de otra, y el párrafo entero con que abrimos este texto lo único que intenta es ejemplificar, por una parte, a qué nos referimos con el vapuleo de celebridades en línea, y por otra, cómo nuestra actitud hacia él depende en buena medida de si la celebridad en contra de quien va dirigido es alguien de quien tenemos una opinión negativa o no. 

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Miley Cyrus en su participación en la serie Black Mirror | Foto: Especial

Palizas cibernéticas

Que sea ya costumbre que las celebridades sean objeto de comentarios ofensivos en línea no significa que tengan que acostumbrarse a ello, sin importar que más de uno de los ahora llamados haters —antítesis de los amorosos fans— considere que es parte de lo que tienen que soportar por ser famosas. El vapuleo de celebridades (celebrity bashing en inglés) es una forma de agresión en línea, perpetrada por periodistas o por el público, que consiste en hacer comentarios despectivos e hirientes que no se restringen a la labor profesional de famosas como Miley y Selena, sino que abarcan también su apariencia personal, su conducta y su vida privada (lo que sea que quede de ella). 

La paliza mediática se acrecienta en uno o más órdenes de magnitud gracias a los medios sociales —por definición, inexistentes antes de internet— de todos conocidos, como Twitter, Facebook, Instagram y las plataformas de comentarios. Agrava aún más la situación el que es muy común la aceptación y diversión que este ciberbullying genera entre quienes lo presencian, junto con una subestimación del impacto negativo que puede tener en sus víctimas —cuando se piensa en ello, que no siempre es el caso— y que incluye problemas de depresión, alcoholismo y drogadicción

Chismorrear sobre celebridades y criticarlas negativamente no es nuevo, pero vapulearlas implica que se tiene toda la intención de dañar su imagen pública. Cuando el perpetrador de estos ataques es un periodista, el fenómeno es nombrado como vapuleo mediático de celebridades para distinguirlo del vapuleo público de celebridades, el cual es perpetrado por la audiencia. 

‘¿Por qué está tan hinchada?’, ‘No te ves muy saludable’, ‘¿Acabas de dar a luz?’, ‘Te ves gordísima’, ‘Tienes cara de puerco’, ‘Parece un bulldog’, ‘El vientre te va a explotar’, fueron los mensajes que Selena Gómez recibió en redes sociales hace unos días tras acudir al Festival de Cine de Cannes para promocionar la cinta Los muertos no mueren, del director Jim Jarmusch. Estás leyendo: ¿Qué es lupus, la enfermedad que tiene Selena Gómez? Para leerlo da clic en el título o en la imagen
Foto: Especial

El efecto de la ponzoña mediática

Siendo usuarios usuales de Internet, los adolescentes están habituados a la presencia frecuente del vapuleo de celebridades, y esta exposición continua incrementa la aceptación que entre ellos tiene este tipo de agresión. Una consecuencia es que los adolescentes tienden a justificar más fácilmente este ciberbullying cuando se trata de personas famosas que cuando está dirigido a otras personas como ellos (o sea, no famosas, o al menos aún muy lejos de gozar de la celebridad de Miley o Selena).  

Como saben muy bien los alemanes, al grado de haber acuñado la palabra schadenfreude para referirse a esa alegría y satisfacción vergonzosa (aunque, como diría Felipe, el amigo de Mafalda, si bien aplicado a otro asunto: “¡Ah! ¿No me da vergüenza? Uno nunca termina de conocerse”) que nos da presenciar la humillación ajena, el entretenimiento que obtenemos al destilar o ver cómo otros destilan ponzoña los tabloides nos mantiene cliqueando y compartiendo y, por supuesto, perpetuando el fenómeno sin mayores remordimientos. 

Como investigaciones previas muestran que las adolescentes están más expuestas al fenómeno de vapuleo de celebridades —al ser las principales consumidoras de noticias de celebridades tanto en los medios digitales como impresos—, y como es más común en ellas la práctica del ciberbullying como una forma indirecta de agresión, un grupo de investigadores encabezado por Gaëlle Ouvrein, experta en estudios en esta área, diseñó un experimento para determinar: 1) si difiere el nivel de aceptación en función de si el vapuleo es mediático o público; y 2) de qué manera influye que la víctima del vapuleo sea una celebridad sobre la que de entrada tenemos una opinión positiva o negativa. 
 

Como investigaciones previas muestran que las adolescentes están más expuestas al fenómeno de vapuleo de celebridades —al ser las principales consumidoras de noticias de celebridades tanto en los medios digitales como impresos—, y como es más común en ellas la práctica del ciberbullying como una forma indirecta de agresión
Foto: Especial

Qué opinas de Myley/Selena

En el estudio participaron 399 mujeres con una edad promedio de 14 años y en él Ouvrein y sus colegas simularon dos casos de vapuleo mediático, uno contra Selena Gomez, de la que la mayoría de las adolescentes tiene una opinión favorable, y otro contra Miley Cyrus, hacia quien la opinión es desfavorable (también había sido considerada Ariana Grande, pero fue desechada porque tiene admiradoras y haters por igual). Los investigadores escribieron una misma nota periodística ficticia sobre Miley Cyrus —o Selena Gomez— con golpes tan bajos como que “nadie niega que Miley/Selena es hermosa, pero hay dudas sobre sus capacidades mentales”, o que “al ver su foto, de inmediato nos preguntamos: ¿en verdad es tan estúpida?”. 

Y para simular dos casos de vapuleo público protagonizados por estas mismas actrices y cantantes, los científicos escribieron dos tuits ficticios que decían: “¿Alguien más piensa que Miley/Selena es una perra estúpida, o sólo soy yo?”. Hay que considerar que los comentarios de la gente en medios sociales son, por lo general, mucho más explícitos que por parte de los periodistas de espectáculos, y que la simulación tenía que ser lo más realista posible. 

La mitad de las participantes fueron asignadas al azar para que leyeran el caso con Miley y la otra mitad el correspondiente a Selena, tras lo cual se evaluó la actitud de las adolescentes ante los vapuleos mediático y público hacia estas celebridades. La mayoría de las adolescentes (alrededor de tres cuartos de ellas) reprobaron ambos tipos de vapuleo; sin embargo, tuvieron una actitud menos negativa hacia el vapuleo mediático comparado con el vapuleo público, efecto que posiblemente se debe a que no es raro que los periodistas compartan también cierto estatus de celebridad al chismear (¿ventanear?) sobre las celebridades (¿o no es así, Paty?), lo que a los ojos de varias adolescentes los hace dignos de ser imitados en sus comportamientos y actitudes. 

En el estudio participaron 399 mujeres con una edad promedio de 14 años y en él Ouvrein y sus colegas simularon dos casos de vapuleo mediático, uno contra Selena Gomez, de la que la mayoría de las adolescentes tiene una opinión favorable, y otro contra Miley Cyrus, hacia quien la opinión es desfavorable
Foto: Especial

Además de lo anterior, las adolescentes mostraron actitudes menos negativas hacia ambos tipos de vapuleo cuando estaba dirigido a Miley Cyrus, que, como ya hemos dicho, de inicio les disgustaba. Que insultar a Miley fuera justificado de manera más fácil por las adolescentes es explicado con base en lo que en sociología se llama teoría de la disposición afectiva de Zillmann y Cantor, que puede enunciarse de manera sencilla como: las personas buenas merecen que le pasen cosas buenas; y las malas, malas. Este efecto puede potenciarse en aquellas situaciones en las que una persona desarrolla relaciones parasociales positivas o negativas con una celebridad, relaciones que se caracterizan porque la persona no-famosa sabe mucho (o casi todo lo que puede saberse) sobre la famosa, pero esta última ignora casi todo sobre la primera. Todo esto, como bien saben las celebridades que han tenido que solicitar a la corte una orden de restricción, puede llegar a ser bastante problemático.  

Sin tener que llegar a este extremo, los autores del estudio advierten que padres y maestros deben enseñar a niños y adolescentes que el vapuleo en línea, trátase de Miley, Selena, Fulano, Mengano o Perengano, es moralmente inaceptable.

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Ouvrein, G., Pabian, S., Machimbarrena, J.M., De Backer, C.J.S. y Vandebosch, H., 2018, Online celebrity bashing: Wrecking ball or good for you? Adolescent girls’ attitudes toward
the media and public bashing of Miley Cyrus and Selena Gomez, Communication Research Reports, 25(3), 1-11.