Sociedad

Mis papás son gays... ¿eso me afecta?

Luis Javier Plata Rosas 06 / Mar / 19
La ciencia tiene respuestas ante las cantidad de mitos y prejuicios que circulan con respecto a la crianza de las parejas homoparentales

Entre quienes se preocupan por la posibilidad de que los responsables de la crianza de una niña o un niño sean dos personas del mismo sexo están aquellos que, al parecer, no tendrían mayor problema en apoyar las adopciones por lesbianas o gays en un país psicológica y socialmente preparado para ello, como Suecia (entre más lejos, mejor), pero que, desde su punto de vista, entienden que en el caso de México estos niños podrían sufrir, por decir lo menos, bullying continuo desde el momento que pongan un pie fuera de casa… y eso es algo que, como persona altamente racionales, morales y empáticas, no están dispuestos a aceptar. 

Para que quede claro: podrían, en teoría, no oponerse a la adopción homoparental, pero sería demasiado pedirles que hicieran un esfuerzo adicional para cambiar el rechazo, los prejuicios y la discriminación de la que pueden ser víctimas —y en un país tan homofóbico como el nuestro la probabilidad de que esto ocurra es alta— los niños adoptados por homosexuales. O sea que, de entrada, un posible efecto negativo de crecer en una familia homoparental es causado no por ella misma sino por las familias heteroparentales que la rodean.

Entre los mitos que sobre el tema inundan internet y que una búsqueda en el caso de México arroja, tenemos afirmaciones tajantes como: 

1. “Los expertos coinciden en que es una terrible injusticia que el adoptado no pueda contar con un padre y una madre”. 

2. Abundan “expertos” anónimos en citas como la anterior, al igual que las “terribles injusticias” de los juicios subjetivos; 

3. “Para el desarrollo psicoemocional es preciso (sic) la comparecencia de hombre y mujer como figuras de padre y madre respectivamente”. 

4. Esto lo dijo el psiquiatra Aquilino Polaino, de la Universidad CEU San Pablo, que es católica, por lo que es entendible (desde su punto de vista religioso), que no justificable, su completo desprecio de la copiosa evidencia que indica lo contrario;

5. “Estos [los niños de familias homoparentales] expresan las pesadillas y la crueldad que viven dentro de estos matrimonios donde la pornografía, las drogas y la violación son la orden de cada día”. 

Estigmatizar a una persona por su preferencia sexual no es, por lo visto, suficiente. Aunque es cierto que, de acuerdo con el Instituto Nacional sobre el abuso de Drogas de Estados Unidos, con base en datos y estudios publicados de 2000 a 2015, en comparación con adultos heterosexuales las minorías sexuales enfrentan un mayor riesgo de consumir alcohol y drogas, ello ni de lejos significa que el abuso de estas sustancias caracterice a la mayoría de las lesbianas, los gays y los bisexuales.

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Ilustración de adopción homoparental | Foto: Especial

Joyas homofóbicas 

En 2004 el Consejo de Representantes de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) resumió la evidencia que a esa fecha había sobre la situación de las familias homoparentales que habían adoptado niños.

Desde entonces la APA ya señalaba que no había evidencia que apoyara la idea de que parejas lesbianas o gays no fueran madres o padres adecuados, que mujeres lesbianas y heterosexuales no diferían mayormente en la forma en que criaban a los niños, que parejas homoparentales con niños dividían equitativamente los quehaceres involucrados en la crianza, y que algunos estudios sugerían que las habilidades de crianza de matrimonios igualitarios podían ser superiores que aquellas de matrimonios heterosexuales. 

Quienes están en contra de las familias homoparentales podrían objetar: “es que nadie dijo que las lesbianas o los gays o los bisexuales fueran incompetentes para criar un niño. Lo importante es ver si esos niños no van a crecer traumatizados por esa experiencia, si no van a abandonar la escuela o si no se volverán alcohólicos o drogadictos”.

Y quien crea que es un postura exagerada, puede platicar (si es que ella acepta) con la diputada Gloria Aguilar de Ita, presidenta en 2015 de la Comisión de Equidad y Género del Congreso local de Campeche, quien ese año profetizó que, con el reconocimiento de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al derecho a la vida familiar de parejas del mismo sexo (27 de enero de 2017),  “va a haber desintegración familiar, mucha drogadicción, alcoholismo, porque estos niños [de parejas homosexuales], cuando vean que no son iguales, va a haber muchos problemas de ese tipo” y que “los niños adoptados por homosexuales crecerán con severos traumas”, entre otras joyas homofóbicas. 

Diez años después del pronunciamiento de la APA, la Asociación Estadounidense de Sociología (ASA, por sus siglas en inglés) hacía lo propio con la nueva evidencia acumulada en esa década y enfocándose en especial en el estado de bienestar de los niños adoptados por matrimonios homosexuales. 

El consenso alcanzado por la ASA con base en estudios (alrededor de cuarenta en esa década) y datos representativos de todo ese país fue que los niños criados por familias homoparentales se desempeñaban igual de bien que los niños criados por familias heteroparentales en aspectos como el desempeño académico, el desarrollo cognitivo y social, la salud psicológica, la actividad sexual temprana y el abuso de sustancias.

“Es que esas metodologías de seguro ya son obsoletas e inapropiadas. Están sesgadas porque de seguro entrevistan a familias como la de Ricky Martin y sus gemelos, pero fuera de Estados Unidos debe ser distinto”, podría aducir algún escéptico de estos resultados, pero un análisis estadístico y metodológico de diez estudios de los años 2006 a 2016 dentro y fuera de Estados Unidos y que partía de la hipótesis de que no habría diferencias entre hijos de padres gays (no incluyeron a madres lesbianas en este análisis) con respecto a hijos de familias heteroparentales determinó que en realidad sí existían éstas, pero que favorecían a los primero.

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Ilustración de familia heterosexual | Foto: Especial

Mejor desempeño psicológico

En cuanto a aspectos psicológicos, los niños de matrimonios igualitarios tenían un mejor desempeño que los de matrimonios heterosexuales, lo que posiblemente se deba a crecer en familias con las siguientes características típicas: 1) un estatus socioeconómico mayor asociado a un ingreso por parte de ambos padres; 2) mejor preparación de ambos padres para la paternidad al tener que enfrentar un estigma antigay dirigido a las familias homoparentales; y 3) participación más igualitaria de ambos padres en la crianza de los niños.

“Entonces el psicólogo deja de escribir, voltea y le dice, ¿cómo que tienes dos mamás? Y, ¿cómo son las relaciones, quién es el hombre y quién es la mujer? Alguien tiene que tomar las decisiones y alguien tiene que acatarlas?” 

Esta anécdota, narrada como parte de un estudio sobre experiencias de familias homoparentales con psicólogos en la Ciudad de México, es una muestra de que la necesidad de cambiar la percepción sobre las familias homoparentales —incluyendo ideas fuertemente arraigadas de que el cambio en los roles tradicionales representa un peligro para las familias heteroparentales y, en el extremo, la desintegración de éstas— abarca casi por entero a la sociedad.  

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Paige, R.U. 2005, Proceedings of the American Psychological Association, Incorporated, for the legislative year 2004, Minutes of the meeting of the Council of Representatives July 28 & 30, 2004, Honolulu, Hl,Manning, W.D., Fettro, M.N. y Lamidi, E., 2014, Child well-being in same-sex parent families: Review of research prepared for American Sociological Association amicus brief, Population Research and Policy Review, 33(4), 485-502.,Miller, B.G., Kors, S. y Macfie, J., 2017, No differences? Meta-analytic comparisons of psychological adjustment in children of gay fathers and heterosexual parents, Psychology of Sex Orientation and Gender Diversity, 4, 14-22.,Angulo-Menases, A., Granados-Cosme, J.A. y González-Rodríguez, M.M., 2014, Experiencias de familias homoparentales con profesionales de la psicología en México, Distrito Federal. Una aproximación cualitativa, Cuicuilco, 21(59), 211-235.