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Nada indica que la Tierra sea especial… salvo que es la única con vida

Citlali Aguilera 04 / Jun / 19
Más allá del tan proclamado punto sin retorno como consecuencia del cambio climático, parece que no nos damos cuenta de la maravilla de ser parte del único planeta que cuenta con variadas y fascinantes formas de vida

Si de entre todos los rincones del vasto Universo, hiciéramos zoom en un brazo de la Vía Láctea veríamos al Sistema Solar. De los ocho planetas que orbitan al Sol está, en tercera posición, el planeta Tierra. Hasta donde sabemos, la única semilla donde ha germinado la vida.

La vida es aquello que sucede sobre los más de 510 millones kilómetros de superficie que tiene la Tierra. Su riqueza recubre la planetaria piel por todos sus rincones — selvas, bosques, desiertos, tundras, sabanas, arrecifes de coral, humedales, entre muchos otros—. Cada uno de estos espacios naturales son la casa de un sinfín de bacterias, algas, plantas, hongos y animales que interactúan y se relacionan entre sí de diversas maneras.

Dice Edward Wilson, biólogo y conservacionista, creador del concepto de biodiversidad, que cada especie es una obra maestra de la evolución y que cada una de ellas ha perdurado desde miles hasta millones de años, adaptándose al medio en el que vive y entrelazándose con otras especies para formar ecosistemas sobre los que dependen nuestras vidas de formas aún insospechadas.

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Se estima que existen 8.7 millones de especies en la Tierra

El bordado de la vida

La diversidad biológica o biodiversidad se refiere a las múltiples formas que hay de vida, pero este concepto también incluye la variabilidad genética, los ecosistemas donde habitan, así como los procesos ecológicos y evolutivos.

Las especies del planeta son tantas que los científicos de todo el mundo no se han podido dar abasto para identificar su totalidad. Hasta el momento existe una estimación de 8.7 millones de especies, según el censo de la Universidad de Hawaii, Estados Unidos, liderado por el investigador Camilo Mora. No obstante, se piensa que más del 80% de los organismos de la Tierra todavía son desconocidos para la ciencia.

Pero que no los conozcamos no quiere decir que no existan. Cuando hablamos de biodiversidad hablamos del tejido más maravilloso jamás bordado, donde cada hilo y cada costura se entreteje de manera sabia y naturalmente hasta volverse una obra de arte exquisita que se adapta a los cambios y acomoda sus hilos a conveniencia para perpetuar la vida.

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La diversidad biológica o biodiversidad se refiere a las múltiples formas que hay de vida, pero este concepto también incluye la variabilidad genética, los ecosistemas donde habitan, así como los procesos ecológicos y evolutivos | Foto: Especial

¿Que tanto nos sentimos parte de este gran tejido? Me lo pregunto porque parece ser que buscamos “deshilarnos” con lo que simultáneamente estamos destruyendo -me refiero a las otras vidas y ecosistemas-, con el riesgo de propiciar nuestra propia extinción.

Nuestra actividad está aumentando la temperatura del planeta y hemos alterado significativamente tres cuartas partes del medio terrestre y dos terceras partes del marino, lo que se traduce en que una de cada cuatro especies de plantas y animales conocidas se encuentren en peligro de extinción, según el informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

¿Planeta con o sin nosotros?

Salirnos del entramado natural nos llevó a construir ciudades —nuestro ecosistema artificial donde viviremos tres cuartas partes de los seres humanos para el 2050 y que, por cierto, toma recursos de los ecosistemas naturales. Nos hemos llenado de asfalto, contaminación, violencia y sobrepoblación, y hemos generado un sistema socioeconómico consumista que percibe a la naturaleza únicamente como un recurso.

La red interconectada de la vida se está haciendo cada vez más pequeña, y mientras esto sucede, los tomadores de decisiones se llenan la boca de discursos y las manos de plumas finas para firmar tratados internacionales sin llegar a acuerdos que frenen nuestra trayectoria hacia el terrible punto sin retorno proyectado para el 2030 por el grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).
 

Una mujer que vive del reciclaje camina con un costal lleno de botellas de plástico para su venta en Nairobi, Kenia
Foto: EFE / Daniel Irungu

¿Dónde estaremos en ese futuro cercano que ya nos pisa los talones? ¿Qué habremos hecho como humanidad con toda la información científica que desde hace varias décadas acumulamos? ¿Aprenderemos a enmendar el bordado de la vida?

De nosotros depende responder con acciones contundentes estas preguntas, lo que sí es seguro es que la Tierra seguirá girando -con o sin nosotros- por muchos miles de millones de años en la tercera posición de nuestro Sistema Solar en un brazo de la Vía Láctea, una galaxia más del insondable Universo.

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.