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No te pierdas el mejor espectáculo del mundo: ¡El cielo en el 2019!

Carmina de la Luz Ramírez 08 / Jan / 19
Toma nota de los fenómenos celestes más espectaculares del nuevo año y prepárate para disfrutarlos al máximo desde el territorio mexicano. Esta es tu agenda astronómica

¡Tu ubicación no es un pretexto! 2019 estará lleno de eventos astronómicos que podrás observar desde México. Nuestra selección te mantendrá ocupado los próximos meses; así que echa mano de tu agenda y no te pierdas ningún espectáculo celeste. Además, compartimos contigo algunos consejos para que disfrutes al máximo y con toda seguridad. 

20 - 21 de enero: Súper luna de sangre
El 20 de enero tres fenómenos lunares coincidirán. Para comenzar, la Luna estará llena, fase que tiene lugar cuando la posición del orbe blanco es opuesta al Sol con respecto a la Tierra; espera su salida por el oriente a las 19:12 horas (tiempo del centro de México). Quizá la percibas un poco diferente que de costumbre, pues nuestro satélite natural estará en perigeo (el punto más cercano de su órbita alrededor de la Tierra). 

Esta “súper luna” puede parecer hasta 14% más grande y 30% más brillante comparada con una luna llena en apogeo o punto más lejano en relación con la Tierra. En 1979 el astrólogo Richard Nolle aseguró que las súper lunas causan desastres naturales; sin embargo, NO existe ninguna evidencia científica de ello. Lo que sí puede ocurrir durante una súper Luna, según los astrónomos, es que las mareas suban alrededor de 5 centímetros más que las mareas regulares. 

De acuerdo con el Doctor en Astrofísica Mario De Leo Winkler, la noche del 20 al 21 de enero de 2019 estará marcada por un eclipse lunar total visible en toda la República Mexicana, evento que en nuestro país no se repetirá sino hasta el 5 de julio de 2020. 

Un eclipse lunar tiene dos fases, la penumbral y la umbral -explica De Leo Winkler−; lo que sucede es que el Sol actúa como una linterna, y cuando la Tierra se atraviesa entre él y la Luna nuestro planeta proyecta una sombra hacia la Luna, la parte más oscura es la umbra y alrededor hay una región más clara que es la penumbra”. 

En enero de este año, el eclipse penumbral (que solo consiste en un cambio de coloración poco perceptible) iniciará a las 20:36 horas del día 20, y será a las 21:33 horas cuando la Luna ingrese a la fase umbral; es entonces cuando se tornará roja, cualidad que le ha dado a este fenómeno el nombre de “Luna de Sangre”. “Si uno se posara sobre la Luna y mirara hacia la Tierra durante un eclipse lunar, lo que estaría viendo serían todos los atardeceres y amaneceres del mundo al mismo tiempo; el Sol estaría exactamente atrás de la Tierra, no veríamos el Sol, pero su luz rasante pasa por la atmósfera de la Tierra y se proyecta hacia la Luna; lo que sucede es que la atmósfera terrestre dispersa la luz solar y deja pasar preferentemente la de color rojo”, dice el fundador de una de las sociedades astronómicas más activas en México, Nibiru. 

La Luna de Sangre de enero de 2019 entrará completamente en fase umbral a las 22:41 horas. La totalidad durará una hora y un minuto, y alcanzará su punto máximo a las 23:12. Este eclipse total de luna terminará a la 1:48 de la madrugada del 21 de enero. Para que la experiencia sea mucho más interesante, te recomendamos analizar la intensidad del color rojo que adquirirá la Luna en el máximo, pues se trata de algo impredecible que depende de la cantidad de nubes presentes en los bordes de la Tierra por donde rasa la luz del Sol durante el eclipse, de la presencia de partículas lanzadas por erupciones volcánicas o incendios forestales, entre otros aspectos; incluso puedes utilizar la escala de Danjon (en honor al astrónomo francés que la desarrolló), la cual señala que una L0 es una luna de sangre muy oscura, la L1 se percibe con tonalidades grises, la L2 corresponde a rojos pardos con regiones externas brillantes, la L3 es una luna rojo ladrillo con margen amarillento y la L4 un luna anaranjada o cobriza.  
 

 
Un eclipse lunar tiene dos fases, la penumbral y la umbral lo que sucede es que el Sol actúa como una linterna, y cuando la Tierra se atraviesa entre él y la Luna nuestro planeta proyecta una sombra hacia la Luna, la parte más oscura es la umbra y alrededor hay una región más clara que es la penumbra
Foto: Reuters

Mayo y octubre: Las mejores lluvias de meteoros 
Prácticamente todos los meses del año presentan lluvias de meteoros, también llamadas “lluvias de estrellas”. Se trata de fenómenos periódicos; por ejemplo, las cuadrántidas son meteoros que se observan entre el 1 y el 5 de enero, y esta lluvia alcanza un máximo el día 3. Los objetos corresponden a restos de cometas que quedaron “flotando” en algún punto de la órbita de la Tierra cuando su cuerpo padre se acercó al Sol. Cada año, cuando pasa por esa región, la gravedad de la Tierra atrae los residuos y estos se incendian en la atmósfera, dejando una estela de luz conocida como “meteoro”. El color de los meteoros depende de la composición química de las partículas que se están quemando por fricción; aquellas constituidas principalmente por hidrógeno suelen desprender una luz roja y las que son ricas en oxígeno dejan una luz verde, por ejemplo. 

El nombre de cada lluvia de meteoros está asociado a la constelación donde se ubica su radiante; así, las gemínidas parecen provenir de la constelación Acuario, las líridas de la constelación de la Lira y las perseidas de la constelación Perseo. Este tipo de espectáculos se observan a simple vista, sin embargo, para apreciarlas mejor, te sugerimos salir al campo y evitar la contaminación lumínica de las ciudades. 

Asimismo, es recomendable observar las lluvias de meteoros que coinciden con la Luna en fase nueva; por ello, este año Mario De Leo recomienda poner especial atención en dos eventos. El primero tendrá lugar del 19 al 28 de mayo (según la organización internacional de meteoros); se trata de las Eta-Acuáridas, cuyo máximo sucederá en la noche del 4 al 5 de mayo, con un conteo de hasta 40 meteoros por hora viajando a una velocidad de 66.9 kilómetros por segundo. El otro evento destacado corresponde a las Oriónidas (2 de octubre a 7 de noviembre), pues en 2019 tendrán un pico mayor que en otros años, contando hasta 20 objetos por hora con la Luna 44% llena durante la noche del 21 al 22 de octubre. 
Si deseas ubicar con precisión los radiantes de las Eta-Acuáridas y Oriónidas, puedes descargar algún software de uso libre, como Stellarium. 

11 de noviembre: El tránsito de Mercurio 
“Desde la Tierra, solo se pueden ver tránsitos de los planetas que están más cercanos al Sol; es decir, Mercurio y Venus”, señala Mario De Leo, quien hasta hace unos meses fue director de Educación y Extensión del Programa FIELDS entre la NASA y la Universidad de California Riverside. Esto significa que, desde Venus, el único tránsito planetario observable es el de Mercurio; en Marte se observan tránsitos de Mercurio, Venus y la Tierra, y así sucesivamente. 

En los siglos XVIII y XIX, los tránsitos planetarios fueron muy importantes, ya que ayudaron a los astrónomos a realizar cálculos para determinar las distancias entre los planetas y el Sol. Actualmente, su relevancia astronómica es menor, aunque siguen siendo utilizados para estudiar las atmósferas de los planetas y el mismo principio se aplica en el hallazgo de exoplanetas. Básicamente consisten en un pequeño eclipse solar; en el caso del tránsito de Mercurio del próximo 11 de noviembre, sucederá porque ese planeta se interpondrá entre la Tierra y el Sol. 

La península de Yucatán será el lugar ideal en México para observar el tránsito de Mercurio de este año, ya que ahí se podrá apreciar en su totalidad. Poco después del amanecer, a las 7:35 horas (tiempo del centro de México), el pequeño y distante cuerpo de Mercurio iniciará su recorrido por el disco solar; su máxima entrada será a las 10:19 horas, y el fenómeno culminará a las 13:04. Para poder verlo es necesario utilizar telescopios que cuenten con filtros solares certificados, de lo contrario, será imperceptible y representa un riesgo para la vista. 
El tránsito de Mercurio es el evento astronómico imperdible del 2019, pues para volver a contemplarlo desde México tendrán que pasar 30 años. 

Autor: Carmina de la Luz Ramírez