Cosmos

¿Influencia de los astros?: Tu horóscopo visto desde la ciencia

Gerardo Herrera Corral 03 / Apr / 19
No tiene fundamentos, pero su arraigo en la cultura popular es innegable. ¿Por qué nos tragamos la mentira del zodiaco?

Tu signo zodiacal se obtiene cuando el día de tu nacimiento dibujas una línea recta desde la Tierra hacia el Sol para luego prolongarla hacia las estrellas que se encuentran detrás. Cuando lo haces, la constelación que acompaña tu llegada al mundo es el arreglo de astros lejanos al que apunta esta línea y al que se asignó, desde hace muchos años, la figura de algún animal. Zodiaco significa “rondín de animales”.

Nadie demostró nunca que la astrología pueda usarse para predecir nuestro futuro ni para describir el carácter de las personas con solo conocer la fecha de su nacimiento. No obstante, muchos disfrutan leyendo su horóscopo todos los días. Los mitos son parte de nuestras vidas. 

El signo faltante

Hace más de 3 mil años que los babilonios dividieron el cielo en 13 constelaciones, de manera tal que, mientras la Tierra recorre su órbita alrededor del Sol, pasa por cada una de las trece porciones del cielo marcadas por estos conjuntos estelares. Como los babilonios tenían un año de 12 meses basado en las fases lunares optaron por excluir la constelación 13, llamada Ofiuco o Serpiente. Por la asignación zoológica uno pensaría que este arreglo celeste hubiese podido describir el carácter de algunas personas, pero en realidad el signo se refiere a la vara de Esculapio que tiene el poder de curar todas las enfermedades.  

Ofiuco estaría alineado con el Sol entre el 23 de noviembre y el 17 de diciembre. Sin embargo, los babilonios metieron este conjunto de objetos celestes debajo de la alfombra para ajustar, a sus doce meses del año, 12 constelaciones. A este desliz de los babilonios ahora se lo ha convertido en el secreto místico de la constelación 13. 

Nadie demostró nunca que la astrología pueda usarse para predecir nuestro futuro ni para describir el carácter de las personas con solo conocer la fecha de su nacimiento. No obstante, muchos disfrutan leyendo su horóscopo todos los días. Los mitos son parte de nuestras vidas. 
Foto: Especial

Intervalos equivalentes y arbitrarios

La línea que apunta desde la Tierra al Sol señala a la constelación Virgo por 45 días y a Escorpión durante solo 7 días, pero los babilonios no prestaron mucha atención a los detalles perniciosos y establecieron intervalos equivalentes para todas y cada una de las 12.
 

Después de todo, el perfeccionismo extremo es un síntoma de neurosis. La posición del Sistema Solar va cambiando con el tiempo y los astros se mueven. 

¿Influencia de Neptuno?

A Neptuno le toma 165 años dar la vuelta al Sol así que pasa mucho tiempo en cada constelación. Por ejemplo, este planeta del sistema solar ha estado en Acuario desde 2011 y seguirá ahí hasta el 2022. Su periodo más largo será en Virgo donde pasará 20 años al inicio del próximo siglo. Además de Ofiuco, Neptuno desfila por Orión y Cetus. La constelación Cetus o Ballena es un arreglo de estrellas que se ve a lo largo del ecuador. 

Si usted cree que la posición de los astros determina nuestro destino entonces sería lógico pensar que Neptuno y los planetas deberían jugar algún papel, después de todo, están muy cerca de nosotros. No obstante, nuestro sistema solar está excluido de las constelaciones que se forman con astros muy lejanos.
 

La creencia de que los astros tienen influencia en nuestras vidas no está fundamentada, las coincidencias cobran un significado para nosotros por la forma en que evolucionó nuestro cerebro
Foto: Especial

Mejor la alerta que la distensión

Ahora existe una variante “Culta y Erudita de la Astrología”, pero el nombre no cambia mucho las cosas en el proceder y en la idea básica de que hay consecuencias físicas, químicas y biológicas de los astros situados a cientos y miles de años luz.  

Aunque el posmodernismo nos quiera convencer de la importancia que tienen los saberes milenarios, la verdad es que la luz que emiten estos objetos demora mucho tiempo para llegar hasta nosotros, de manera que la influencia al momento en que nacemos no va más allá del azar, y de la inclinación natural que tenemos los seres humanos para notar las coincidencias y enfatizarlas. 

Las coincidencias cobran un significado especial para nosotros por la manera como evolucionó nuestro cerebro. Tuvimos que subsistir en un mundo de amenazas en que es mejor asignar una causa al menor indicio de una coincidencia. Para sobrevivir es mejor la alerta que la distensión.

Autor: Gerardo Herrera Corral
Es profesor titular del Departamento de Física del Centro de Investigación y De Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV). Es líder del trabajo de los científicos mexicanos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN). Es autor de los libros "El Universo, la historia más grande jamás contada" y "El azaroso arte del engaño", entre otros.