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Panamericanos 2019: ¿México se mantendrá en los medalleros?

Carmina de la Luz Ramírez 13 / Aug / 19
37 medallas de oro ganó México en los más recientes Juegos Panamericanos, pero la ciencia puede potenciar aun más a nuestros atletas

“¡Sí se puede, sí se puede!” Es la clásica porra con la que los mexicanos apoyamos a nuestros deportistas. Esta vez sí se pudo. En un hecho histórico, la delegación tricolor conquistó la tercera posición del medallero durante los Juegos Panamericanos 2019 , superando todos los movimientos e, incluso, desbancando a uno de los países favoritos, Canadá. ¿Habrá sido este un triunfo esporádico o la línea de salida para un nuevo liderazgo deportivo en el continente? El tiempo lo dirá, pero también la ciencia, tecnología e innovación que el dispositivo deportivo nacional fomente (o no) en los próximos años. 

Entrenar la mente 

México regresó de Lima (Perú) con 136 medallas: 37 de oro, 36 de plata y 71 de bronce. Para José Madrigal Madariaga —nutriólogo especializado en deporte— estas cifras no especificadas extrañas, pues los atletas y sus entrenadores “dejan el corazón en lo que hacen, mientras que las instituciones afectadas con la función logística”. Sin embargo, el también preparador físico en levantamiento de pesas considera que todavía hace falta mucho por hacer, sobre todo en lo que respeta a la investigación científica aplicada directamente al deporte.Veteranos, como Horacio "el sargento" Nava o Paola Longoria, y personajes no tan famosos, como Kevin Berlín, han trabajado durante años para alcanzar el podio: "Necesitamos brindarles estos talentos entornos de trabajo que incluyen ciencia y tecnología, donde no solo mar el empirismo el que los apoye ”, dice Madrigal Madariaga.

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Uziel Muñoz de México celebra la medalla de bronce en la final masculina de lanzamiento de bala durante el atletismo en los Juegos Panamericanos en Lima, Perú | Foto: AP / Fernando Llano

Al respecto, Gerardo Antonio Gutiérrez Zárate —psicólogo y maestro en ciencias del deporte por la Escuela Nacional de Entrenadores— señala que “el objeto de estudio de estas disciplinas es el movimiento del ser humano visto desde la biomecánica, la nutrición, la psicología o las neurociencias ”. El problema que observa Gutiérrez Zárate es que, hasta la fecha, los expertos en diversas áreas no son vistos como figuras similares al entrenador o el médico del deporte: “una variable psicológica del deporte es la concentración, y hemos visto en varios atletas de élite que es durante las competencias cuando retroceden y no logran su meta”. 

Quien actualmente coordina las Licenciaturas en Ciencias del Deporte de la Universidad YMCA cuenta que a lo largo de su trayectoria como psicólogo del deporte ha trabajado con más de una docena de atletas, ayudándolos a prepararse para competencias, mejorar sus registros y generar mayor autoconfianza: muchos de los atletas que traté realmente acudieron a mí cuando obtuvieron cuenta que su desempeño no solo depende de aspectos físicos, sino que también era una cuestión psicológica; al final, la psicología se aboca a la conducta del ser humano, lo que a su vez implica procesos cognitivos que son entrenables ”. 

Tecnología para ganar

A juzgar por Gutiérrez Zárate, las líneas de investigación que más se trabajan en psicología del deporte tienen que ver con estrés, motivación e inteligencia: “los principales artículos científicos son en torno a esos temas”. En lo que concierne a las metodologías, el experto reconoce que desde hace tiempo existen instrumentos —como cuestionarios o encuestas— adaptados al estudio de los atletas, y que cada vez hay una mayor tendencia hacia las neurociencias y el uso de tecnología. Ejemplo de ello es el neurofeedback, técnica que, mediante estímulos, es capaz de mejorar el funcionamiento del cerebro. 

De acuerdo con investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, el neurofeedback consiste en colocar sensores en el cuero cabelludo —similares a los de un electroencefalograma—que miden la actividad de la corteza cerebral. Después, la computadora y un software especial procesan las señales captadas para saber cuál es la región que presenta irregularidades, y posteriormente emiten estímulos visuales y auditivos para mejorar la actividad en esa zona. El neurofeedback ha sido aplicado para tratar desórdenes del sueño, depresión, estrés postraumático, trastornos alimenticios, ansiedad, dolor crónico, entre otros padecimientos. 

Las mexicanas Ariana Cepeda y Guadaliupe Hernández celebran luego de ganar el oro contra Cuba este sábado en la final de pelota vasca en los juegos Panamericanos 2019, en Lima, Perú
Foto: EFE / Juan Ponce

José Madrigal Madariaga piensa que la electromiografía es otra de las técnicas con potencial para la investigación deportiva. Según la clínica Mayo de Estados Unidos, se trata de un procedimiento de diagnóstico con el que es posible evaluar la salud de los músculos y las células nerviosas que los controlan. Los resultados de esta prueba suelen ser interpretados por un neurólogo y ayudan a revelar problemas como distrofia muscular, afectaciones en la médula espinal, esclerosis o poliomielitis. “Imagínate, si de repente se sabe que a través de la electromiografía en repeticiones constantes se puede obtener una imagen de cuál sería la mejor manera en que la taekwondoína Paula Fregoso haga un pateo —supone Madrigal Madariaga—, entonces esa investigación hipotética podría pasar directamente al aparato deportivo para que se aplique”. 

Reinventar la fuerza

¿Por qué —pese a la calidad de sus atletas y entrenadores— México se ha quedado atrás en el uso de la ciencia, tecnología e innovación para mejorar el deporte? Gerardo Antonio Gutiérrez Zárate cree que se debe al alto costo de instrumentos como los de neurofeedback. Otra limitante es también el propio diseño de esa tecnología, ya que no ha sido pensada para satisfacer las necesidades del ámbito deportivo. Por ello, inventar soluciones específicas para el campo de acción del deportista representa un área de oportunidad: “El deporte es un buen negocio que se expresa a varios niveles, no solo a través de los atletas de élite; está el deporte recreativo, el de iniciación o el que ayuda a mantener la salud; han sido olvidados, pero es ahí donde se podría hacer mucha investigación; por ejemplo, podríamos saber si a las personas de determinada edad les sirve cierto tipo de actividad física y por qué”.
 

Laura Galván de México celebra este viernes la medalla de oro 5000m femenino en los Juegos Panamericanos Lima 2019, en Lima, Perú
Foto: EFE / Orlando Barría

José Madrigal Madariaga, por su parte, ha asesorado a atletas competitivos —como aquellos que integran el equipo de los Halcones de la Universidad Veracruzana— para que alcancen la composición corporal adecuada a su disciplina. Además, tiene experiencia en la investigación científica del deporte, particularmente aquella relacionada con las hormonas. Él ha observado que “en México hay poca producción; año con año van saliendo algunas publicaciones, pero no son suficientes, son esfuerzos aislados que no buscan apoyar ex profeso al deportista, a diferencia de lo que se hace en otros países de la región, como Brasil, Chile, Estados Unidos o Canadá, donde destinan más recursos a la investigación y donde lo que se estudia se aplica”. 

Madrigal Madariaga apostaría por utilizar la infraestructura que ya existe en México, y que cada quien coloque su granito de arena. Él, por ejemplo, utilizó recientemente una patente que consiste en un bastidor de fuerza ajustable: “Los bastidores de fuerza son como cajas de seguridad, donde el atleta se mete para trabajar con pesas; ahí está el deportista puede hacer una gran variedad de movimientos con grandes pesos, mientras que el dispositivo afecta el riesgo de sufrir lesiones”.

Autor: Carmina de la Luz Ramírez