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Ponzoña a la mexicana: ¡Siete animales que no te quieres encontrar!

Carmina de la Luz Ramírez 01 / Mar / 19
Tres tipos de serpientes, los alacranes, dos tipos de arañas y un lagarto conforman el grupo de animales con los venenos más poderosos de nuestro país

¿A qué le temes más, a una enorme osa grizzli que hará todo por proteger a sus oseznos o a un bicho diminuto que desde un inadvertido recoveco está más que listo para inyectar su ponzoña? Si vives en México y tu peor pesadilla es esa larga escena de El Renacido, donde Leonardo DiCaprio es tratado como un trapo, entonces más te vale que reorganices tus miedos y refuerces tus precauciones. Y es que nuestro país es hogar de varias especies que bien podrían estar en el salón de la fama de los animales más venenosos (y peligrosos) del mundo. Pero ¿cuáles son aquellos que representan un verdadero riesgo de intoxicación para los humanos?

Con la ayuda del doctor Alejandro Alagón Cano —especialista en el estudio de venenos y reconocido a nivel internacional por su trabajo en el desarrollo y mejora de antídotos—, Tangible hizo el ranking de los 7 animales más ponzoñosos de México. En esta ocasión, únicamente incluimos animales terrestres, pues el caso de los organismos marinos es otra historia.   

7-.  Viuda negra o capulina
Los científicos la conocen como Latrodectus mactans y, pese a que su veneno no es letal para las personas, una de sus mordeduras puede causar los dolores más atroces. La viuda negra o capulina es una de las dos especies de arañas con distribución en México −de las más de 2500 que han sido identificadas en nuestro país− cuyo veneno afecta a los humanos.

Afortunadamente, es un bicho tímido y fácil de reconocer, sobre todo las hembras, pues en su abdomen negro brillante destaca una mancha de color rojo en forma de reloj de arena. De acuerdo con una alerta emitida por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a finales de 2018, los estados con mayor riesgo por mordeduras de capulina son Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, San Luis Potosí y Nuevo León. El número de casos aumenta durante el invierno por una simple razón: las arañas buscan sitios abrigados y es en la época de frío cuando suelen entrar a las casas. 

La viuda negra solo ataca a los humanos si se siente amenazada, especialmente si percibe que algo (o alguien) la presiona contra la piel de una persona. El veneno de esta especie, que mide entre 12 y 50 milímetros, es mortal para los insectos que constituyen su principal alimento. En el caso del ser humano, la mordedura tiene efectos neurotóxicos y puede derivar en intensos dolores musculares, cólicos −tan fuertes que a veces los confunden con apendicitis−, hipertensión y sudoración excesiva; la persona pasa un muy mal rato, pero se recupera sin mayor problema, según lo indica la Mayo Clinic de Estados Unidos.   
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6-. El monstruo de Gila  
“El monstruo de Gila es mi bicho favorito”, dice Alejandro Alagón, “de hecho, hice mi tesis de doctorado caracterizando algunos de los componentes de su veneno”. Este reptil del norte de México, denominado Heloderma suspectum, es toda una rareza, ya que él y su pariente más sureño (Heloderma horridum o escorpión) son los únicos dos lagartos venenosos en todo el mundo −considerando que existen alrededor de 5000 especies de este tipo de reptiles−. Si bien su veneno es un poderoso cocktail de toxinas, los pocos accidentes por mordeduras de este animal lo colocan en el puesto número 6 de nuestra lista. 

Los Heloderma son animales poco agresivos y muy lentos; llegan a medir unos 60 centímetros de largo, y habitan ecosistemas semi-áridos. Suelen alimentarse de huevos de otros vertebrados, pero cuando cazan se aferran con una mordida a la víctima y, sin soltarla, dejan escurrir el veneno entre sus dientes acanalados hacia el interior de la herida. Esta mezcla de sustancias, producida por gládulas salivales modificadas que se encuentran en la mandíbula inferior, también les sirve como método de defensa. De acuerdo con el biólogo Eduardo Fanti Echegoyen −quien forma parte del Departamento de Botánica y Zoología de la Universidad de Guadalajara−, el veneno del monstruo de Gila contiene varias decenas de componentes; uno de ellos, la exendina 4, tiene efectos hipoglucemiantes (es decir, reduce los niveles de glucosa en sangre), por ello está siendo utilizado en el desarrollo de nuevos fármacos contra la diabetes tipo II. 

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Foto: Conanp

5-. La serpiente coralillo o coral
Hay un mito entorno a las serpientes coralillo mexicanas, lo cual aumenta su peligrosidad. Se dice que aquellas realmente venenosas (pertenecientes a los géneros Micruroides y Micrurus) tienen un patrón de coloración −bandas negras seguidas de bandas amarillas− que las distingue de las simples culebras “imitadoras” o falsas coralillo, cuyas supuestas bandas negras son seguidas de bandas rojas. Esta creencia surgió de los libros de herpetología estadounidenses, donde la diversidad de ambos tipos de reptiles es menor que en México.

La realidad es que en nuestro país hay unas 16 especies de coralillos verdaderas y otras 40 especies muy parecidas, pero que son inofensivas; en algunos lugares, inclusive, es posible encontrar una imitadora prácticamente idéntica por cada especie venenosa. Por tal razón, si no eres experto en serpientes, lo mejor es que te mantengas alejado o alejada de cualquier serpiente con patrón de anillos. 

Las coralillo verdaderas no son víboras, sino que pertenecen a otro grupo de serpientes, los elápidos, donde también están incluidas las mambas (como la famosa mamba negra de la saga Kill Bill) y las cobras. Respecto a su veneno, Alagón Cano −cuya trayectoria lo llevó a ser nombrado investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)− destaca que se trata de una adaptación a sus hábitos alimenticios: “Las coralillo se alimentan de lagartijas y otras serpientes, por ello la mayoría de los componentes de su veneno afectan a dichos organismos”. Sin embargo, algunas de sus alfa y beta neurotoxinas pueden afectar gravemente a los mamíferos, entre ellos los humanos. La acción de las primeras es bloquear el receptor de acetilcolina en las células nerviosas, mientras que las beta neurotoxinas impiden la liberación de dicho neurotransmisor; al final, el resultado es una interferencia de la actividad neuromuscular. Una persona con envenenamiento por mordedura de coralillo presenta parálisis y, en el peor de los casos, paro cadiorespiratorio. La buena noticia es que, según datos de la Secretaría de Salud, solo el 4% de los accidentes ofídicos (intoxicación por mordedura de serpiente) en México son causados por coralillos. 

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Foto: Conabio

4-. La araña violinista
Junto con la viuda negra, la violinista es la única araña en México que posee unos colmillos capaces de perforar la piel humana e inyectar su veneno. Esta resulta ser la ponzoña preferida del doctor Alejandro Alagón, quizá porque es tan efectiva que uno solo de sus componentes es responsable de la intoxicación en las personas −“el resto de las sustancias causan parálisis en insectos, que son las principales presas de estas arañas”−. Se trata de la esfingomielinasa-D, proteína que produce la formación de una ampolla varias horas después de la mordedura, para luego destruir las células de la piel cercana a la región de la mordida, matando el tejido cutáneo. Cuando la intoxicación se queda en este nivel, se le conoce como loxoscelismo local −por Loxosceles, nombre del género al que pertenece la araña violinista−; sin embargo, los datos clínicos señalan que 10% de los casos de mordedura se manifiestan como loxoscelismo sistémico, con alteraciones metabólicas, daño renal y pulmonar agudo, trastornos de la coagulación, anemia hemolítica y muerte. 

El gran problema con la araña violinista, reclusa o parda es que se confunde fácilmente con las “arañas patonas” y con otros arácnidos pequeños de color café inofensivos. Solo es posible distinguirla poniendo mucha atención en su cuerpo de entre 8 a 15 milímetros (sin considerar las patas), pues en su espalda, justo en la unión entre la cabeza y el tórax, presenta una cutícula característica en forma de violín invertido. Lo mejor para evitar una mordedura por arañas Loxosceles es eliminar todas las telarañas que se tengan en casa, así como sacudir fuertemente la ropa y los zapatos antes de usarlos. 

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3-. Víboras cascabel 
Alrededor del mundo existen unas 37 especies de víboras cascabel, y México tiene la mayor diversidad de estos reptiles que conforman el género Crotalus. El 92% de las víboras cascabel viven en nuestra república y, por si fuera poco, 22 especies son endémicas del territorio mexicano. Juntas, las serpientes Crotalus son responsables del 44.9% de los accidentes ofídicos en el país −según un estudio publicado en 2013−, los cuales se vuelven muy complicados de tratar debido a una gran diversidad de sintomatologías. “Las cascabeles tienen algunos de los venenos más complejos que se pueden encontrar, de varios cientos de componetes −explica Alagón Cano, quien dirige un laboratorio en el Instituto de Biotecnología de la UNAM− (…) por ejemplo, los médicos a veces reportan efectos neurotóxicos y a veces no; por eso mis estudiantes han analizado el veneno de diferentes especies en distintos puntos geográficos, para hacer un mapeo del riesgo potencial de que se genere neurotoxicidad de a cuerdo con la localidad donde ocurre la mordedura”. 

Las Crotalus tienen la ventaja de prevenir con el sonido de sus cascabeles a todo aquel que represente una amenaza. En el caso de su presa, lanzan rápidamente la mordida, inyectan el veneno con sus poderosos colmillos móviles y las sueltan. Basa con eso, pues a los pocos segundos la víctima queda paralizada por la acción de dos proteínas, la crotoxina y la crotamina. En los humanos, el veneno de las cascabeles también tiene efectos en el sistema nervioso y en músculo; además, produce alteraciones en la cuagulación, hipotensión y daño en el sitio de la mordedura (como ampollas y hemorragias). Afortunadamente, en raras ocasiones este tipo de envenenamiento produce muerte del tejido muscular, tal como sucede con la mordedura de otra víbora ampliamente distribuida en México

2-. Alacranes 
“A mí me picó un alacrán en mi casa −narra el doctor Alagón−; al principio me aguanté, para ver qué pasaba; no podía hablar, por el entumecimiento de la lengua; vomité tres veces, y en cada ocasión era muy difícil recuperar el aire; mi esposa se preocupó mucho porque mi hijo estaba chiquito, como de un año; al final me puse el antiveneno, pero todo lo anterior fue horrible”. Lo que le sucedió a Alagón Cano es que unos cuantos componentes de los cientos que tiene el veneno de alacrán produjeron todo un síndrome neuromotor a nivel del sistema nervioso autónomo. Estas toxinas pueden causar la muerte, especialmente en niños: “lo que hacen es abrir los canales de sodio, alterando el manejo de la corriente eléctrica en las células excitables; entonces se produce una hiperexcitabilidad de esas células (…) las personas pueden experimentar movimientos involuntarios, salivación o boca seca, pupilas dilatadas o contraídas, fibrilaciones, parálisis muscular, hipersecración bronquial, secreción gástrica, vómito; es una sintomatología muy rica”, dice Alejandro Alagón. 

De acuerdo con el académico, la intoxicación por picadura de alacrán o alacranismo es el principal problema de salud pública asociado a animales venenosos en México; por ello se ganó el puesto número 2 de nuestro ranking, pues cada año se reportan más de 300 mil casos, comparados con unos cuantos miles de mordeduras de serpientes. En nuestro país, existen arriba de 200 especies distintas de alacranes; todos son venenosos y producen dolor al picar, pero solo una docena de ellos resultan peligrosos para el ser humano. El alacranismo se puede combatir eficazmente con Alacramyn, un antídoto de tercera generación desarrollado por científicos mexicanos, entre los que destaca Alejandro Alagón. 

1-.  La nauyaca
La nauyaca sí podría ser la peor pesadilla de cualquiera. “Nunca he estado frente a una −recuerda Alagón−, pero conocí a un señor que lo mordió; se llamaba don Ramón, y trabajaba como jardinero en un rancho que tenía mi abuelo en la huasteca poblana (…) ahí empezó mi historia con los venenos, yo le pedía a él que me platicara de la mordedura”. Según cuenta Alagón Cano, a don Ramón lo mordió la nauyaca como a dos kilómetros del pueblo y, aunque logró regresar solo, práctimente llegó desmayándose por la hipotensión provocada por el veneno. Las toxinas de la denominada Bothrops asper necrosaron el tejido muscular del señor, al grado de destruir gran parte de los gemelos de la pierna lesionada: “eso lo dejó con cierta discapacidad, pero hay personas que pierden la extremidad completa, ya sea el brazo o la pierna”, dice el experto de la UNAM, “además, con una mordedura de nauyaca, la gente puede sangrar de todos lados, de encías, esófago, intestino, estómago, puede haber hasta una hemorragia cerebral”. 

Bothrops asper es una víbora de gran tamaño y muy nerviosa, por ello ataca con mayor frecuencia. Su amplia distribución geográfica −a lo largo de toda la vertiente del Golfo de México, desde el sur de Tamaulipas hasta la península de Yucatán y Chiapas, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO)− hace que por sí sola cobre el 42.8% de los accidentes ofídicos en México. Contrario al comportamiento huidizo de otras serpientes venenosas, la nauyaca es más bien impredecible y excitable, colocándose en el primer puesto de nuestro ranking. 

** Los animales ponzoñosos poseen veneno como un mecanismo de supervivencia. Como muchas otras especies, no son particularmente agresivas, aunque por su naturaleza puedan producir daño al ser humano. Tener miedo antes su presencia es normal, pero es mejor mantenerse informado y tomar medidas de precaución. Próximamente publicaremos un artículo con respecto al desarrollo de los antivenenos en nuestro país, así como una guía de recomendaciones sobre qué hacer en caso de padecer la mordedura de un animal ponzoñoso.

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Autor: Carmina de la Luz Ramírez