¿Por qué sabes quién fue Carl Sagan y no Lynn Margulis?

¿De cuántas ideas brillantes se pierde la raza humana gracias a la carencia de igualdad de género en la ciencia? En el día En todo el mundo de la Mujer y La Niña en la Ciencia es considerable pensar sobre esta inquietante circunstancia.

Lynn Margulis fue una brillante bióloga evolucionista que generó la teoría de la endosimbiosis, la cual, enseña el origen de porqué algunas células tienen núcleo. Pero para bastantes, esto no es tan importante como decir que fue la mujer de Carl Sagan, el astrobiólogo mejor popular por la serie televisiva Cosmos.
Así como Lyyn, además la química Marie Lavoissier y la matemática Mileva Maric quedaron invisibles para la historia gracias a los reflectores de sus respectivas parejas: Antonie Lavoissier —declarado el padre de la química moderna— y Albert Einstein, que no requiere exhibición.

La brecha de género

Al reflexionar en los humanos que son reconocidos internacionalmente por su legado científico, ¿Quiénes se te vienen a la cabeza? ¿Cuántos son hombres y cuántos son mujeres?

La exclusión e invisibilidad de las mujeres en la ciencia es una cuestión histórica. Tristemente en pleno siglo XXI sigue estando una colosal brecha de género.

Se esperaría que, si la gente mundial está compuesta en un 50.5% por hombres y un 49.5% por mujeres, esta proporción se reflejara en las ocupaciones de los sectores productivos, como es la situacion del tema científico; no obstante, sólo el 30% de la gente que se ocupan de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas son mujeres, de acuerdo con la Organización de las ONU.

En la situacion de México, de los bastante más de 25 mil estudiosos registrados en el Sistema Nacional de Estudiosos (SNI), sólo algo más de 9 mil o el 36.2 % son mujeres —así lo señala un estudio estadístico del Foro Consultivo Científico y Tecnológico en 2016—.

La brecha salarial

La brecha salarial de género en nuestro estado es inadmisible. El reporte del Centro Nacional de las Mujeres de 2016, calcula que un hombre con estudios de profesionalidad y doctorado, gana 35.1% más que una mujer con el mismo nivel estudiantil.

Noemí Waksman, mexicana y doctora en ciencias químicas, manifiesta que si analizáramos la forma donde fueron culturalmente diseñados los permisos de género, entenderíamos porqué el entender científico es un espacio donde las mujeres no tuvieron un simple ingreso.

La ciencia, como actividad humana, está relacionada con los sujetos que la hacen, con su situación biológica, sociocultural, política e histórica. Se ve que la actividad científica que demanda dedicación de tiempo terminado, largas jornadas de trabajo y horarios extendidos está pensada para ser ejercida sólo desde las pretenciones masculinas.

En un análisis de la filósofa Diana Maffía, se detalla cómo es que muchas mujeres científicas retrasan su maternidad u eligen por no tener hijos, y si son mamás se dan a la labor de llevar a cabo equilibrios heroicos a costa del tiempo personal, o inclusive abandonan la carrera científica.

“Eso no es para ti”

El sexo se refiere a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, en tanto que el género es una creación popular que distingue permisos, responsabilidades y oportunidades de hombres y mujeres en un marco preciso.

Lourdes Fernández, estudiosa de la relación entre ciencia y género, afirma que los estereotipos de género piensan a las chicas como idóneas para las ciencias “blandas” y a los chicos para las ciencias “duras”. El estudio estadístico citado antes sobre el SNI además mostró que hay más estudiosos hombres en ciencias exactas e ingenierías (cerca del 40%) y hay más investigadoras en sociología y humanísticas (aproximadamente el 50%).

En una charla Julieta Fierro comentó que, siendo niña, su madre le mencionó que ella no podía estudiar matemáticas como sus hermanos hombres. Ella acabó siendo una conocida astrónoma y divulgadora de la ciencia, pero ¿cuántas mujeres, en su infancia, no van a haber escuchado expresiones desalentadoras que las alejaron de una carrera científica?

Como es conocido el Premio Nobel se considera la máxima distinción mundial por los hallazgos y contribuciones en los campos de literatura, paz, y ciencia; en relación a las categorías científicas (economía, física, química y medicina) se han premiado a 1,226 investigadores de los cuales sólo 24 fueron mujeres. Si el más alto galardón de la raza humana muestra un machismo vergonzoso, qué podemos aguardar de los programas nacionales de educación y, más todavía, de lo que sucede en cada sala de todo el mundo.

Si el saber científico es una creación de la raza humana que se compone por igual tanto de hombres como de mujeres, ¿qué pasaría si tenga existencia igualdad de género en el tema científico? ¿De qué forma esto impactaría en el curso de la ciencia, tecnología e originalidad? ¿Cuántas ideas brillantes nos encontramos dejando ir por el prejuicio, la ignorancia y el miedo?

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