Sociedad

Relaciones paternas exitosas (y otras no tanto) en Disney

Luis Javier Plata Rosas 23 / May / 19
Una mirada desde la psicología a algunas de las películas más emblemáticas de la fábrica de sueños, deja ver relaciones torcidas entre progenitores e hijas

Si algo abunda en los análisis psicológicos, sociales y de género de las películas de Disney, es el desmembramiento de sus princesas y heroínas para explicar las transformaciones que han sufrido con el paso de las décadas, desde la pasividad e inutilidad extrema de Blanca Nieves y Aurora, bellísimas durmientes en espera del amor a primera vista y el beso amoroso que les garantizará un final feliz y total, a partir del cual ya no queda nada que contar, hasta la asertividad y autonomía manifiestas de Elsa y Moana, a quienes une ser de las primeras cuya felicidad está desvinculada por completo de la existencia de un interés romántico (el empoderamiento de Elsa se da, además, en varias dimensiones, y es la primera que, más allá de ser una simple princesa, merece ser llamada reina por derecho propio).

Y si algo escasea, es el estudio de las relaciones padre-hija que exhiben las películas de este emporio, lo que resulta, por decir lo menos, preocupante considerando el poder que el no siempre tan maravilloso mundo de Disney tiene para influir en la percepción, ideas y actitudes de los millones de niñas y niños que se familiarizan con —perdonando la redundancia— este y otros temas familiares al grado de memorizar íntegramente diálogos, ya no de escenas aisladas, sino de películas enteras.

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Durante décadas las princesas de Disney han estado a la espera del amor a primera vista y el beso amoroso que les garantizará un final feliz y total, a partir del cual ya no queda nada que contar, hasta la asertividad y autonomía manifiestas de Elsa y Moana. En la imagen Moana de la película Moana | Imagen: Disney

Diada padre-hija

Es por ello que Scarlet L. Wynns y Lawrence Rosenfeld, investigadores comunicación, psicología educativa y trabajo social, acometieron la tarea de observar detalladamente cómo son mostradas las relaciones padre-hija en La Sirenita, Aladdin, La Bella y la Bestia y Pocahontas —todas ellas cintas en la que la diada padre-hija es la única relación familiar significativa en pantalla— para clasificarlas, como una primera aproximación, en: A) exitosas, entendido esto en el sentido de que permiten que sus hijas se separen de la familia para volverse personas autónomas, independientes y capaces de regresar como adultas a esa familia; B) no exitosas (lo que, haciendo eco del íncipit de Madame Bovary, no significa que sean un completo fracaso; sólo que todas las relaciones padre-hija exitosas tienen elementos en común, en todas las no exitosas al menos uno de estos elementos no se cumple).

Relaciones exitosas y no tanto

Wynns y Rosenfeld determinaron que la relación de la Bella con su padre el inventor Maurice y la de Pocahontas con su padre el Jefe Powhatan es exitosa —en ella los progenitores les dan libertad a sus hijas para explorar su juventud— en tanto que la de Ariel con su padre el rey Tritón y la de Jasmín con el Sultán no lo es —pues estos dos últimos progenitores les niegan esa libertad a sus hijas. Como parte de este análisis, algunas de las características identificadas en cada tipo de relación de película son:

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Scarlet L. Wynns y Lawrence Rosenfeld, investigadores comunicación, psicología educativa y trabajo social, acometieron la tarea de observar detalladamente cómo son mostradas las relaciones padre-hija en La Sirenita, Aladdin, La Bella y la Bestia y Pocahontas | Foto: Pixabay

1. La rebeldía de las hijas. Bella y Pocahontas desobedecen a sus padres, pero no por que estén en contra sino a favor de ellos y porque sus motivos son altruistas. Bella se queda con la Bestia, a pesar de que Maurice le pide que no lo haga, para salvar a éste; Pocahontas desafía la orden del Jefe Powhatan de permanecer en la aldea, abandona ésta y busca a John Smith para convencerlo de que se reúna con el Jefe y así mantener la paz.
 

Ariel y Jasmín desobedecen a sus padres por motivos egoístas. La primera, en desacuerdo porque su padre sigue tratándola como una niña y no confía en que pueda cuidarse sola; la segunda, porque su padre quiere casarla en el próximo cumpleaños de ella (en tres días).
Foto: Pixabay

2. El tipo de conversaciones con sus padres. Lo que se resume en que los padres de Belle y Pocahontas hablan CON sus hijas, en tanto que los padres de Ariel y Jasmín hablan A sus hijas. Este rasgo de la relación es congruente con lo que la realidad fuera de la pantalla, donde relaciones exitosas se dan cuando existe una auténtica comunicación entre padre e hijas y un verdadero apoyo de unos a otras

3. Las relaciones con sus compañeros. Ni Pocahontas ni Belle requieren de la ayuda de sus padres para tomar sus propias decisiones y actuar en consecuencia, mientras que Jasmín y sobre todo Ariel se escudan con sus amigos para fugarse, esconderse o evitar ser reprendidas.

4. Autonomía. Belle, Pocahontas, Ariel y Jasmín son independientes, tienen confianza en sí mismas, están altamente motivadas y son poco susceptibles a actuar por presión social, pero dado el tipo de relación que las dos últimas tienen con sus padres, esto es opuesto a lo que se esperaría y que se observa en el mundo real.

¿Padres ineptos?

A partir de estos cuatro y otros rasgos estudiados, algunos de los mensajes principales que estas cintas transmiten en particular a las niñas, en conclusión de los autores, son: 1) rebelarse sin motivos egoístas es bueno, sacrificarte por otros es noble; 2) rebelarse con motivos egoístas… ¡también es bueno! De no haberlo hecho, ni Jasmín ni Ariel habrían conocido a Aladdin y a Eric; 3) responsabilizarse por tu comportamiento es irrelevante, pues el resultado es el mismo en ambos casos. Jasmín y Ariel abandonaron a sus padres y a sus reinos y de todas formas terminaron casándose y viviendo felices para siempre; 4) los padres son unos ineptos. Y en esto concuerdan las cuatro cintas y cientos de caricaturas desde los inicios de la animación. Sean autoritarios, como Tritón, o ensimismados como Maurice, o niños en cuerpos de adultos, como el Sultán, o hasta bondadosos como el Jefe Powhatan, todos ellos se equivocaron al aconsejar a sus hijas.
 

Aunque bastante pesimista y puede que más que en algo injusta, quienes son padres de hijas no deben perder la esperanza de que Disney refleje en sus películas estas relaciones con mayor complejidad. Después de todo, ¿quién habría pensado que el amor a primera vista sería ridiculizado en Frozen, nada menos que una de las cintas más exitosas de esta compañía?
Foto: Cortesía
Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Wynns, S.L. y Rosenfeld, L.B., 2003, “Father-daughter relationships in Disney’s animated films”, Southern Communication Journal, 68(2), 91-106.