¿Puede una mamá volverse adicta al olor de su bebé?

Sí. El olor del bebé es adictivo para la mamá porque enciende los mismos mecanismos activos que se activarían al consumir alguna droga estimulante o los de una experiencia placentera. “El aroma del bebé activa el sistema neurológico de la madre, es decir el área del placer y el centro de recompensa”, dice María del Carmen Ramírez Camacho, especialista en comportamiento adictivo de la UNAM.
 
Los aromas corporales de un bebé activan las áreas neostriatal dopaminérgicas, aumentan las respuestas neuronales en el putamen y el núcleo caudado medial y dorsal, esta reacción química envía señales que la mujer traduce en cuidado y protección. Estos olores motivan el afecto y, por lo tanto, el apego entre madre-hijo.

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