Cuestiona

¿Pueden algunos alimentos propiciar cáncer?

Susan Irais 19 / Dec / 18
La dieta es fundamental en la prevención de enfermedades como el cáncer. Qué y cómo nos alimentamos puede ser tanto un seguro de vida, como una condena de muerte.

Depende de su origen, su procesamiento o de la forma en que se cocine o conserve. “Un alimento carcinogénico es aquel que contiene sustancias químicas nocivas para nuestro cuerpo, las cuales pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer. Hay unos alimentos que ya lo traen por naturaleza y otros que se convierten en cancerígenos debido a la preparación que se les da”, define la Maestra Angélica Peña Ruíz, coordinadora de las clínicas de prevención de cáncer del Instituto Nacional de Cancerología (INCan).

Los alimentos que por naturaleza tiene sustancias cancerígenas son, “los embutidos debido a su alto contenido de nitritos y nitratos. Los enlatados y congelados por el glutamato monosódico presente en sus conservadores. Los refrescos con colorante de caramelo ya que son producidos con amoníaco o mediante un proceso amoníaco-sulfito”, enumera la experta en nutrición del INCan.

También, todos los alimentos con alto contenido de azucares. Los cereales refinados como galletas y pasteles. Alimentos con alto contenido de grasas saturadas como la crema, mantequilla ─todo lo untable— debido al excesivo contenido de grasas que introduce al sistema.

Hay alimentos que por sí mismos no son dañinos, pero al cocinarlos de cierta forma los transformamos en cancerígenos. “El salmón es muy rico en nutrientes e incluso anticancerígeno, pero si se cocina a más de 120° se va a convertir en un alimento cancerígeno porque se liberan hidrocarburos aromáticos policíclicos”, explica la maestra en nutrición.
 

Otro problema, además del exceso de calor es someter los alimentos al fuego directo, “por ejemplo las tortillas que se calientan a fuego directo son peligrosas, es necesario quitarles las partes quemadas o no someterlas al fuego directo”, aconseja la experta.

El peligro de las carnes rojas es bien conocido, pero “las grasas de origen animal no son las carnes rojas, son todos los productos derivados de los animales. “El problema con estos alimentos es su proceso de elaboración porque son sometidos a temperaturas mayores a 120, esto hace que liberen sustancias cancerígenas como las aminas heterocíclicas”, advierte.
 

Los expertos recomiendan comer 1/2 kilogramo de carne a la semana.
Foto: El Gráfico

Por ello, los alimentos fritos, carbonizados o empanizados están también en la lista de factores que incrementan el riesgo de padecer cáncer. “Un cereal con una grasa frita se convierte en un alimento cancerígeno. Los alimentos que han estado mucho tiempo guardados y tiene exposición al aire de la estufa forman micotoxinas. Yo aconsejo guardar los alimentos en frascos o en bolsas que no estén con tanto aire para así evitar la exposición a ciertos factores”, añade la experta.

De acuerdo a la Asociación Americana Contra El Cáncer y a la Sociedad Europea de Oncología Médica se debe evitar, moderar o eliminar el consumo de estos alimentos. “La idea no es prescindir de esta lista de alimentos, sino tener un equilibrio en nuestra alimentación”, concluye la coordinadora de las clínicas de prevención de cáncer del INCan

 

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo. Profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha escrito para la revista Algarabía y Ciencia UNAM de la Dirección General de Divulgación de Ciencia.