Cosmos

¿Qué tan antigua es la vida? La ciencia a debate

Carmina de la Luz Ramírez 06 / Nov / 18
Por un lado, hay quien afirma el haber encontrado los fósiles más viejos del planeta. Por el otro, quien dice que no son fósiles, sino piedras erosionadas. ¿Quién tiene la razón?

Dos años, dos pocos años le duró el gusto a Allen Nutman como el descubrimiento de las evidencias de la vida más antigua de la Tierra. Y es que en 2016 él y su equipo de trabajo informaron la presencia de estromatolitos fósiles —estructuras que consisten en capas de minerales producto de la actividad biológica de microorganismos— en el cinturón de rocas de Isua, en el suroeste de Groenlandia, las rocas más antiguas de las que se tiene registro en nuestro planeta.

Sin embargo, si algo es verdad, la verdad es que todo es refutable, y en esta ocasión, el tema de Nutman, y sus supuestos estromatolitos, de 3700 millones de años de antigüedad y también sobre los resultados de Abigail Allwood, astrobióloga y una de los principales Mentes detrás de los más ambiciosos esfuerzos de búsqueda de vida en Marte. 

Entusiasmo y escepticismo

Cuando Nutman y colaboradores publicaron en la revista Nature sus sospechas sobre los estromatolitos más antiguos jamás encontrados, Allwood fue una de las colegas más optimistas; incluso manifestó que dicha investigación podría ser una respuesta a la pregunta:  “¿Comenzó la vida en la Tierra únicamente después de una larga evolución planetaria, o fue nuestro planeta la cuna de la vida cuanto en sí mismo era solo un niño?”.

En ese momento, las observaciones de Nutman inclinaron la balanza hacia un planeta donde la vida emergió más rápidamente de lo que se pensaba. Lo que el investigador de la Universidad de Wollongong, en Australia, estudió en las rocas de Isua fue descrito como una serie de estructuras que fueron develadas por el deshielo en Groenlandia, las cuales presentan una peculiar forma cónica —parecida a la de algunos estromatolitos confirmados de Pilbara, al oeste de Australia, que tienen una antigüedad de 3480 millones de años—.

No obstante, a estas alturas del desarrollo de la ciencia, la evidencia morfológica suele ser insuficiente para asegurar cualquier cosa. Por ello, Nutman y su equipo también llevaron a cabo un análisis químico en los conos de Isua. Los resultados fueron prometedores, ya que los resultados se convirtieron en el interior de los conos y entre estos, indicando que la actividad biológica de las bacterias bacterianas como los que han estado en los estromatolitos pudo haber provocado dicha distinción.

Abigail Allwood se mostró muy entusiasta al respecto, diciendo que “Si estas son realmente lápidas de nuestros primeros antepasados, las implicaciones son asombrosas. La superficie de la Tierra hace 3700 millones de años fue un lugar tumultuoso, bombardeado por asteroides. Si la vida pudo encontrar un punto de apoyo aquí y dejar una huella, entonces la vida no es una cosa delicada, reticente e improbable. Dale a la vida media oportunidad y correrá con ella ”.
 

Con ese entusiasmo por el medio, es difícil pensar que ha sido la misma investigadora del Jet Propulsion Laboratory de la NASA. La primera en refutar los hallazgos de Nutman, pero en ciencia solo una cosa supera la emoción de los hallazgos, el esceptisimo sobre los mismos
 

Lo que hacen las investigaciones de Nutman y Allwood es que nos brindan fechas en la que podemos estimar la rapidez con la que se originó y diversificó la vida ".
Foto: Crédito: NASA / EFE

De Isua a Marte
Mediante un concienzudo y novedoso artículo igualmente publicado en Nature el pasado 17 de octubre, Abigail Allwood hizo una réplica directa al de Allen Nutman. En el texto, básicamente explica que lo que él interpretó como estromatolitos cónicos en realidad son meras crestas, deformaciones provocadas por el tiempo y los procesos geológicos: Piedras erosionadas, pues.
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Las sospechas de esta investigación científica están fundamentadas, sobre todo, en dos hechos: 1) el ambiente rocoso de las palabras es el tipo de metamórfico, es decir, durante millones de años ha sido “torturado” por fuertes presiones y altas velocidades que terminan por alterar la roca “original”, borrando las huellas del pasado; y 2) existen evidencias de que morfologías semejantes a los estromatolitos pueden originarse por procesos geológicos que nada tienen que ver con la vida. Parte de esto, Allwood fue a Isua y echó su propio vistazo.

Un punto relevante de la investigación encabezada por esta mujer fue el poderoso instrumento para analizar la textura interna y la composición química de los supuestos estromatolitos de Nutman. El aparato, llamado PIXL (Instrumento planetario para litioquímica de rayos X), fue diseñado por la propia Abigail y la NASA Lo seleccionó para ser parte de la misión robótica que enviará un Marte en 2020 —en la cual, por cierto, Abigail Allwood es la investigadora principal—. Así, el estudio de Allwood en Isua no solo vuelve a ser señalado como los vestigios más antiguos de la vida en la Tierra, sino también como un ensayo para la búsqueda extraterrestre de evidencias similares a los estromatolitos.

De manera contundente, el artículo firmado por Allwood y sus colegas propone que “ninguno de los resultados previamente publicados respalda la interpretación de que esas estructuras [las de Isua] sean estromatolitos”.
 
Por supuesto, Allen Nutman no se ha quedado con los brazos cruzados y se ha saltado al ruedo para defender su estudio de 2016, es decir, comparar con manzana y naranjas, e insiste en que el debate continuará durante muchos años Mientras tanto, Allwood planea regresar a Groenlandia el próximo verano y pretende invitar a Nutman. El debate se promete en los próximos años.
 

La vida en la Tierra tiene 3 mil 700 o 3 mil 480 millones de años.
Foto: Fotografía tomada desde la Estación Espacial internacional. Crédito: NASA

 

 

La edad sí importa
Puede ser más útil. Más información sobre la vida. La vida en la tierra tiene 3700 o 3480 millones de años, y en una mínima parte. Por ejemplo, en el estudio de origen de la vida, la realidad es que nunca vamos a encontrar los fósiles de los primeros organismos que habitaron la Tierra, porque ni siquiera sabemos cómo eran los primeros seres vivos, y porque una medida que retrocedemos en El tiempo, cuando investigamos rocas muy antiguas, estas son cada vez más raras ”, dice Antonio Lazcano, reconocido científico mexicano especializado en el estudio del origen y la evolución temprana de la vida.

Sin embargo, esta cuestión de incertidumbre no resta importancia a trabajos como los de Nutman y Allwood, pues según Lazcano "Quienes nos dedicamos a la química prebiótica no tenemos ninguna duda, desde el punto de vista químico, de la vida es casi tan antigua" como la tierra. Lo que hacen las investigaciones de Nutman y Allwood es que nos brindan fechas en la que podemos estimar la rapidez con la que se originó y diversificó la vida ".

Al respecto, la Dra. Lilia Montoya, profesora de Astrobiología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, coincide con el Dr. Lazcano al decir “Es un dato muy importante. Mover la edad de las evidencias más antiguas de la vida repercute en la noción de los caminos que en ese momento y en ese lugar tenía la vida para seguir ”. 

Pero la trascendencia de este asunto entre el artículo de Nutman de 2016 y el de Allwood de 2018 es la pugna académica per se, que tiene los mecanismos que utiliza la misma ciencia para cuestionarse y renovarse así mismo. Cómo decía el filósofo meicano de origen español, Eduardo Nicol: "la ciencia no busca tener razón, sino otorgarla".
 

Autor: Carmina de la Luz Ramírez