Sociedad

¿Qué tanta influencia genética judía hay en América Latina?

Valeria Román 26 / Dec / 18
Según la mayor investigación científica de ancestria de la región, la poblaciones sefardíes de Turquía tuvieron una influencia mucho mayor que la que se pensaba en las poblaciones actuales

América Latina es un mestizaje de los nativos americanos, los europeos y los africanos según cuentan los clásicos manuales de texto. Pero el mayor estudio genético que se haya hecho en la región —que incluyó a 1600 voluntarios de México— descubrió que la población actual tiene orígenes más diversos: incluye a descendientes de los judíos que habitaban en España en el siglo XV y que habrían viajado clandestinamente a la región. 

En 1492, los reyes católicos de España, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, promulgaron el Decreto de la Alhambra, por el cual anunciaron la expulsión de los judíos. Los monarcas aceptaron que los judíos que se convirtieran a la fe católica —que llamaban “conversos”— podían evitar el exilio, pero se les prohibía emigrar a las colonias americanas. Sin embargo, hay registros históricos que documentan que algunos conversos sí se embarcaron. 

El estudio genético, que fue llevado a cabo por el Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica (Candela) aportó evidencias de las migraciones clandestinas, después de analizar datos de poblaciones urbanas de México, Colombia, Perú, Chile y Brasil. 

Pruebas de la migración 
“Nos sorprendió encontrar que una fracción bastante considerable de la ancestría de los latinoamericanos está altamente relacionada con los perfiles genéticos de poblaciones de judíos sefardíes en Turquía, los cuales son descendientes de comunidades de los judíos ibéricos exiliados”, sostuvo el autor principal del estudio que fue publicado en la revista Nature Communications, Juan Camilo Chacón-Duque, del Colegio Universitario de Londres. 

El estudio consistió en comparar patrones en el ADN de más de 6 mil 500 latinoamericanos con más de 2,300 personas que ya habían sido caracterizadas genéticamente alrededor del mundo. Participaron 1.600 personas de México, quienes recibieron el resultado de su ancestría personal. Según le contó a Tangibleel investigador Víctor Acuña Alonzo, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), se utilizó la tecnología de microarreglos, que hasta ahora sólo se había empleado en el campo de la investigación de enfermedades.

El equipo estuvo conformado por los argentinos Virginia Ramallo, Rolando González-José, Daniel Corach, y los mexicanos Mirsha Quinto-Sánchez y Samuel Canizales-Quinteros, entre otros. Ellos demostraron que la cantidad de descendientes de judíos que estaban en España era mayor de la que se pensaba. También se encontró que la menor pigmentación de la piel está correlacionada con ancestros de Europa del norte. Mientras que en Europa del sur, hay más pigmentación. El ADN de nativos americanos que conservan los latinoamericanos presentan una gran similitud a los grupos nativos que aún habitan cerca a sus lugares de origen. 

Mestizaje de ancestros diversos
Se la llama América Latina por la presencia del grupo europeo con idiomas con raíz en el latín. Pero el nuevo estudio demuestra que hubo una mayor diversidad de ancestros. ¿Habría que cambiarle el nombre?, preguntó Tangible al doctor Chacón-Duque. “Como genetista evolutivo —respondió—, me parece que el término tiene una razón histórica muy clara. En todo caso, deberíamos modificarlo para honrar a los pueblos indígenas que habitaban antes de los invasores, y sus culturas ancestrales, o simplemente usar una característica geográfica. Personalmente, me parece adecuado, porque los latinoamericanos compartimos una historia común y nos permite visualizarnos como pueblos hermanos”.

Autor: Valeria Román
Periodista científica independiente. Fue Knight Science Journalism Fellow en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 2004-2005 y becaria del Programa de Periodismo Médico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2003. Escribe sobre ciencia, ambiente y salud para publicaciones como la revista Science (Estados Unidos), Infobae.com (Argentina), Scidev.net, y la revista Forbes Argentina. Ha publicado en el blog Periodismo en Salud de la Fundación Gabo de Colombia y fue editora de ciencia y salud del diario Clarín de Argentina, donde trabajó durante 20 años. Es coautora del libro Darwin 2.0 La teoría de la evolución en el siglo XXI. Ha sido docente de periodismo científico en la Universidad de Buenos Aires y otras casas de estudios, y expositora en encuentros sobre periodismo y comunicación en Corea del Sur, Canadá, México, Qatar, Estados Unidos, Inglaterra, España, entre otros países. Fue vicepresidente de la Federación Mundial de Periodistas Científicos (2009-2011). Es cofundadora de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC).