Cosmos

¿Quién vigila que un gran asteroide no impacte en la Tierra?

Sebastián Pérez Sánchez 10 / May / 19
Amy Mainzer está siempre atenta al espacio. Ella es una de las investigadoras más destacadas de la NASA, trabaja en el Jet Propulsion Laboratory y su misión es diseñar estrategias para proteger a la Tierra del impacto de asteroides

Nuestro planeta convive día a día con diversos factores que podrían poner en peligro su existencia o su delicado balance natural.

Desde conflictos internos ocasionados por sus inquilinos (guerras, contaminación, cambio climático), hasta factores que parecen salir de la ciencia ficción, como la muerte y la consecuente transformación en supernova de nuestro Sol (evento que se estima que sucederá en 5 mil millones de años), el riesgo parece venir de todos los frentes.

Lejos de una invasión extraterrestre, el peligro más extremo pero técnicamente posible que puede provenir de la inmensidad del cosmos es un asteroide cuya trayectoria se desvié hacia nuestro planeta.

Es por eso que varias instituciones dedicadas al estudio y a la exploración espacial ponen sus esfuerzos en investigar y crear planes de prevención y estrategias de contingencia en caso de la detección de un asteroide cercano a nuestra órbita.

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Amy Mainzer es una astrónoma estadounidense que se especializa en instrumentación astrofísica y astronomía galáctica | Foto: Especial

Vigilar el espacio exterior

La NASA es una de ellas y ha puesto a cargo a una de las científicas más destacadas de su ramo. Amy Mainzer es una astrónoma estadounidense que se especializa en instrumentación astrofísica y astronomía galáctica. Se desempeña en el Jet Propulsion Laboratory de la NASA como Subdirectora del proyecto espacial “Wide-Field Infrared Explorer”, ahora conocido en su segunda fase como “NeoWise”.

Este proyecto consiste en una sonda con dos detectores de longitud de onda corta, y su misión principal era detectar y estudiar exoplanetas, pero una vez terminada esa primera fase de investigación el proyecto “NeoWise” entró a una segunda etapa, que consiste en identificar, estudiar y de ser ser necesario planear una estrategia para eliminar la amenaza de un posible impacto de un asteroide en nuestro planeta, al utilizar la ultima tecnología de telescopios infrarrojos.

NeoWise entregó a la comunidad científica detecciones infrarrojas de más de 150 mil planetas menores, incluyendo más de 34 mil nuevos descubrimientos. Los datos también se han utilizado para establecer límites en los números, órbitas, tamaños y posibles composiciones de asteroides en todo nuestro sistema solar, permitieron el descubrimiento del primer asteroide troyano terrestre conocido.

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El proyecto NeoWise tiene por objetivo estudiar, identificar y crear una estrategia ante posibles amenazas de asteroides | Foto: NASA

Se estima que existen alrededor de 16 mil Neos (asteroides cuya trayectoria de su órbita los posicionan cerca de nuestro planeta), si bien es cierto la mayoría son muy pequeños aún se encuentran muy lejos de la Tierra.

Son tan oscuros como el tóner de una impresora, por lo cual tratar de detectarlos contra el negro del espacio es muy difícil”, explica Maizer. Pero, eso no significa que sean “invisibles”.

Anticiparse a la catástrofe

Los Neos, al ser calentados por el Sol, generan calor y brillan intensamente en las longitudes de onda térmica, lo que contribuye a que un telescopio infrarrojo como el “NeoWise” pueda detectarlo y estudie su composición y tamaño, a una distancia suficiente para que en caso de que sea necesario se diseñe un plan de contingencia. Pero, la doctora Mainzer y sus colegas deben ser muy escrupulosos en su búsqueda, ya que un error de cálculo, un pequeño despiste podría derivar en una catástrofe de grandes proporciones.

"Si encontramos un objeto celeste a solo unos días del impacto, limita enormemente nuestras opciones, por lo que nos hemos centrado en encontrar objetos próximos a la Tierra cuando están más lejos, brindando la máxima cantidad de tiempo y abriendo una mayor gama de posibilidades de mitigación", explicó Amy Mainzer.

Tener una certeza acerca de la composición y tamaño de un asteroide son vitales para diseñar una estrategia de protección de nuestro planeta, ya que con esos datos se podría calcular con mayor precisión la energía necesaria para “empujar” este cuerpo celeste y desviar su trayectoria.

 

Autor: Sebastián Pérez Sánchez