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Rewilding: el reto de repoblar el mundo

Valeria Román 03 / Jan / 19
Ya no se trata solo de conservar la naturaleza, es necesario recuperarla y reintroducirla en sus lugares de origen. Una tendencia que va al alza en el mundo

Arami y Mbarete son los cachorros de la esperanza ambiental. Sus nombres significan “cielito” y “fuerte” en el idioma de la comunidad indígena guaraní, y pertenecen a la especie de jaguar o yaguareté que se encuentra en el estado de “casi amenazada” a nivel mundial. Apenas nacieron en junio pasado los cachorros tomaron leche materna, pero ya están incorporando carne, y en los próximos meses aprenderán a cazar por su propia cuenta. En dos años, serán aptos para vivir en libertad y se volverá a introducir a un gran carnívoro en el ecosistema regional, que fue dañado por la caza, el uso del suelo para pastoreo, y la explotación forestal durante medio siglo.
 
Los cachorros, que viven en la provincia de Corrientes, en la Argentina, forman parte de uno de las más importantes iniciativas de “rewilding” o “resilvestrar” a nivel global. Se trata de proyectos a gran escala que buscan recuperar el tamaño de las poblaciones, reintroducir especies que desaparecieron en los ecosistemas, y hacer crecer la interacción con los seres humanos, pero evitando que la naturaleza se deteriore de nuevo. 

“Las iniciativas de “rewilding” pretenden ir más allá de la conservación de especies y espacios para revertir la actual pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas y contribuir a re-conectar gente y naturaleza”, explicó a Tangible la investigadora en ecología Aurora Torres, del Centro Alemán de Investigación en Biodiversidad Integrativa, en Leipzig, Alemania, quien acaba de publicar un trabajo sobre cómo medir el éxito de los proyectos de conservación de la naturaleza en la revista Philosophical Transactions de la Royal Society de Inglaterra. 

“Se trata de un proceso de restauración ecológica en el que se promueve la mejora de la integridad ecológica de los ecosistemas a la vez que se minimiza la intervención humana. En muchos casos, se trata de aprovechar oportunidades que surgen de forma natural, como ocurrió tras el abandono de zonas agrícolas en Europa. En otros casos, resilvestrar ofrece soluciones a problemas importantes como la prevención de inundaciones a través de la restauración de ríos, humedales y estuarios, y la eliminación de presas y barreras obsoletas. Además, los proyectos de rewilding pretenden contribuir a la creación de oportunidades y actividad económica en las comunidades locales, como actividades enfocadas al turismo de naturaleza”, aclaró la doctora Torres.

Recomponer la fábrica de la vida
Fue el ambientalista Dave Foreman quien empezó a hablar primero de “rewilding”, según la última edición de la Enciclopedia del Antropoceno (Encyclopedia of the Anthropocene), que fue publicada por Elsevier este año. En 1992, Foreman publicó un ensayo en el que hacía un llamado a “recomponer la fábrica completa de vida” en América del Norte, y creó luego el Rewilding Institute para desarrollar y promover la idea para hacer algo por la conservación a escala continental y para combatir la crisis de extinción de especies. Con el paso del tiempo, se convirtió en una estrategia para la recuperación de especies y sus ambientes en diferentes regiones del mundo. 

La iniciativa para resilvestrar el ecosistema en Corrientes (se llama Proyecto Iberá) ya posibilitó el nacimiento de los cachorros de jaguares o yaguaretés Arami y Mbarete y favoreció la vuelta de otras especies a la libertad. Empezó en 1999 a partir de que los estadounidenses Douglas y Kristine Tompkins, que fundaron la organización The Conservation Land Trust (CLT), decidieron comprar las tierras hasta llegar a las 150.000 hectáreas en la provincia de Corrientes, al Noreste de la Argentina. Desde el punto de vista ambiental, las tierras de pastizales estaban degradadas y los bosques, dañados. Ya había especies de mamíferos que estaban desaparecidas de la región: el jaguar o yaguareté, el tapir, el pecarí de collar y el lobo gargantilla. Otras especies también estaban en peligro: el venado de las pampas, el ocelote, el aguará guazú, y el puma. En 2005, se armó el plan para la reconstrucción. “Si vamos a crear una gran catedral, mejor que sea completa”, fue la frase que guió a los Tompkins, quienes contaron con el apoyo de científicos para llevar a cabo la iniciativa. 

“El proyecto Iberá persigue restaurar el ecosistema de los pastizales y ríos. Lo hacemos al aumentar la población de las especies nativas que estaban amenazadas, eliminar o controlar especies exóticas, y reintroducir ejemplares de especies que directamente ya no habitaban la región”, contó a Tangible el biólogo Sebastián Di Martino, a cargo de coordinar la conservación y el manejo de las reservas de CLT en Iberá. En 10 años, se logró liberar 200 ejemplares de 5 especies de mamíferos. En 2007, se liberó la primera pareja de osos hormigueros, y desde entonces la población de esos animales de hocico alargado (que pesan 50 kilos en promedio y se alimentan de hormigas y termitas) comenzó a crecer. En 2009, se reintrodujo el venado de las pampas en la zona, y en 2015 al pecarí, que es pariente del cerdo. También regresaron al ecosistema en libertad el guacamayo rojo (que había recibido entrenamiento para volar) y el tapir, que es considerado el mayor mamífero terrestre de Sudamérica y es pariente del rinoceronte. 

Cada animal lleva un transmisor de alta frecuencia que permite que se lo monitoree después de que es liberado. Además del mejor estado de la fauna y la flora del lugar, otro buen cambio se registró recientemente: la organización Conservation Land Trust -que tiene un proyecto de colaboración con la Fundación del actor Leonardo Di Caprio- donó hectáreas al Estado argentino, y el 5 de diciembre pasado el Congreso de la Nación estableció allí un nuevo parque nacional, que permitirá proteger aún más los recursos naturales y culturales de los esteros correntinos. Muchos de los habitantes de las zonas han modificado sus vidas: se dedican ahora al ecoturismo, con visitas guiadas para observar a la fauna, al abrir servicios de hospedaje. 
Resilvestrar el mundo

Los proyectos de “rewilding” también avanzan en otras regiones. El Parlamento Europeo ha dado apoyo explícito a las iniciativas para resilvestrar, y se llevan a cabo 10 proyectos para recuperar poblaciones, reintroducir especies nativas, y reconectar a la gente con la naturaleza de una manera más saludable. En Portugal, se trabaja en mil kilómetros cuadrados con la recuperación del lince y del lobo ibérico, y de bosques de robles. 

En 35 mil  kilómetros cuadrados del Norte de Suecia y Noruega, se intenta restaurar ecosistemas con alces, renos y lobos, y en una superficie de mil kilómetros en Rumania, ya se empezó a recuperar la población de bisontes después de 200 años de ausencia. Uno de los proyectos pioneros está en Holanda, en una zona de la región del Delta del río Rin que estaba biológicamente casi muerta. Tras 25 años de restauración del paisajes, con la recuperación de la vegetación de llanura y de bosques, la iniciativa Millingerwaard, que se realiza en 500 hectáreas, ha dado sus frutos. La medicina para ese ecosistema fue un paquete de medidas como remover un dique, restaurar el cauce natural de un río, liberar caballos Konik y ganado Galloway para promover el pasto natural, y se reintrodujeron los castores y los peces esturión Atlántico.  
 

AltControl de salud para el Oso Hormiguero.. Foto Rafa Abun
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Centro rescate osos hormigueros 

El jaguar, un logro para México
En América Latina, además del proyecto Iberá en Corrientes, Argentina, hubo otros como el proyecto “Paseo Pantera”, que se extendió desde la Península de Yucatán en México hasta Panamá, y podría considerarse hoy como “rewilding” según la Enciclopedia del Antropoceno. El proyecto a gran escala en la actualidad se conoce como Corredor Biológico Mesoamericano, y busca ayudar al desarrollo sostenible de las comunidades rurales. 

En diciembre pasado, el investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gerardo Ceballos, informó que gracias a las acciones de protección y recuperación de masa forestal, la población del jaguar en México ha tenido un crecimiento del 20 por ciento en los últimos ocho años. La cifra surge a partir del Segundo Censo Nacional del Jaguar que realizaron en el país 25 investigadores de 16 instituciones.

Si bien aumentan los intentos de recuperar a la naturaleza y reconectarla de buenas manera con los seres humanos, hay también obstáculos. “Es habitual que se generen conflictos por la  competencia en el uso de la tierra. Por ejemplo, agricultores y ganaderos pueden verse afectados por la expansión de grandes herbívoros o carnívoros, o por el posible aumento de incendios si crece el abandono y la cobertura forestal y de matorral. En otros casos, el nivel de degradación es tan elevado que es necesario una gestión continuada del ecosistema hasta que sea capaz de mantenerse por sí mismo. Esto eleva los recursos necesarios para llevar a cabo este tipo de proyectos”, aclaró la doctora Aurora Torres. Por la complejidad de cada ecosistema, se necesita de una planificación minuciosa. “Todo proyecto de rewilding debe estar científicamente sustentado y seguido de cerca por los actores locales. Necesita del acompañamiento de un programa de seguimiento de los cambios en la gestión, en la condición del ecosistema, y de los impactos socio-económicos”.
 
No se trata de un camino simple. “El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”, sostenía el filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Volver a reconstruir el planeta sin efectos adversos es hoy un gran desafío, y las iniciativas de “rewilding” son una opción. 

 

Autor: Valeria Román
Periodista científica independiente. 2004-05 Knight Science Journalism Fellow at MIT. Escribe sobre ciencia, ambiente y salud para publicaciones como la revista Science (Estados Unidos), Nature (Inglaterra), Scientific American (Estados Unidos), Infobae.com (Argentina) y Periodismo en Salud de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Fue editora de ciencia y salud del diario Clarín de Argentina. Coautora del libro Darwin 2.0 La teoría de la evolución en el siglo XXI. Ha sido docente de periodismo científico en la Universidad de Buenos Aires y otras casas de estudios, y expositora en encuentros sobre periodismo y comunicación en Corea del Sur, Canadá, México, Qatar, Estados Unidos, Inglaterra, España, entre otros países. Fue vicepresidente de la Federación Mundial de Periodistas Científicos (2009-2011)