Rewilding: el reto de repoblar el mundo

Arami y Mbarete son los perros chiquitos de la promesa ambiental. Sus nombres significan “cielito” y “fuerte” en el idioma de la red social indígena guaraní, y forman parte a la clase de jaguar o yaguareté que está en el estado de “casi amenazada” en todo el mundo. Solamente nacieron en junio pasado los perros chiquitos han tomado leche de la mamá, pero ya están incorporando carne, y en los siguientes meses aprenderán a cazar por su propia cuenta. En dos años, van a ser aptos para vivir en independencia y se va a volver a ingresar a un enorme carnívoro en el ecosistema regional, que fue dañado por la caza, la utilización del suelo para pastoreo, y la explotación forestal a lo largo de medio siglo.

Los perros chiquitos, que viven en la provincia de Corrientes, en la Argentina, pertenecen a uno de las más destacables ideas de “rewilding” o “resilvestrar” a nivel global. Hablamos de proyectos a enorme escala que buscan recobrar el volumen de las ciudades, reintroducir especies que desaparecieron en los ecosistemas, y llevar a cabo crecer la interacción con los humanos, pero evadiendo que la naturaleza se deteriore otra vez.

“Las ideas de “rewilding” quieren ir más allá de la conservación de especies y espacios para revertir la de hoy pérdida de biodiversidad y degradación de los ecosistemas y ayudar a re-conectar gente y naturaleza”, detalló a Tangible la estudiosa en ecología Aurora Torres, del Centro Alemán de Exploración en Biodiversidad Integrativa, en Leipzig, Alemania, quien termina de difundir un trabajo acerca de cómo medir el triunfo de los proyectos de conservación de la naturaleza en la revista Philosophical Transactions de la Royal Society de Inglaterra.

“Se trata de un desarrollo de restauración ecológica en el que se apoya la optimización de la integridad ecológica de los ecosistemas a la vez que se minimiza la participación humana. En varios casos, hablamos de explotar oportunidades que emergen de manera natural, como sucedió tras el abandono de zonas agrícolas en Europa. En otras ocasiones, resilvestrar da resoluciones a inconvenientes destacables como la prevención de crecidas de agua por medio de la restauración de ríos, humedales y estuarios, y la supresión de presas y barreras obsoletas. Además, los proyectos de rewilding quieren ayudar a la construcción de oportunidades y actividad económica en las comunidades locales, como ocupaciones enfocadas al turismo de naturaleza”, aclaró la doctora Torres.

Recomponer la fábrica de la vida
Fue el ambientalista Dave Foreman quien comenzó a comentar primero de “rewilding”, de acuerdo con la más reciente edición de la Enciclopedia del Antropoceno (Encyclopedia of the Anthropocene), que fue lanzada por Elsevier este año. En 1992, Foreman divulgó un ensayo en el que hacía un llamado a “recomponer la fábrica completa de vida” en América del Norte, y desarrolló después el Rewilding Institute para desarrollar y fomentar la iniciativa para llevar a cabo algo por la conservación a escala continental y para batallar la crisis de extinción de especies. Con el pasar de los años, se transformó en un plan para la rehabilitación de especies y sus ambientes en varias zonas de todo el mundo.

La idea para resilvestrar el ecosistema en Corrientes (se llama Emprendimiento Iberá) ya posibilitó el nacimiento de los perros chiquitos de jaguares o yaguaretés Arami y Mbarete y favoreció la vuelta de otras especies a la independencia. Comenzó en 1999 desde que los habitantes de estados unidos Douglas y Kristine Tompkins, que fundaron la organización The Conservation Land Trust (CLT), eligieron adquirir las tierras hasta llegar a las 150.000 hectáreas en la provincia de Corrientes, al Noreste de la Argentina. Desde el criterio ambiental, las tierras de pastizales estaban degradadas y los bosques, dañados. Ya había especies de mamíferos que estaban desaparecidas de la región: el jaguar o yaguareté, el tapir, el pecarí de collar y el lobo gargantilla. Otras especies además estaban en peligro: el venado de las pampas, el ocelote, el aguará guazú, y el puma. En 2005, se armó el plan para la recomposición. “Si vamos a hacer una enorme catedral, mejor que sea completa”, fue la cita que guió a los Tompkins, quienes contaron con el acompañamiento de investigadores para realizar la idea.

“El emprendimiento Iberá persigue volver a poner el ecosistema de los pastizales y ríos. Lo hacemos al incrementar la gente de las especies nativas que estaban amenazadas, remover o vigilar especies exóticas, y reintroducir ejemplares de especies que de manera directa por el momento no habitaban la región”, contó a Tangible el biólogo Sebastián Di Martino, a cargo de coordinar la conservación y el manejo de las reservas de CLT en Iberá. En 10 años, se pudo dejar en libertad 200 ejemplares de 5 especies de mamíferos. En 2007, se liberó la primera pareja de osos hormigueros, y desde ese momento la gente de esos animales de hocico alargado (que pesan 50 kilos en promedio y se alimentan de hormigas y termitas) empezó a crecer. En 2009, se reintrodujo el venado de las pampas en la región, y en 2015 al pecarí, que es familiar del cerdo. Además regresaron al ecosistema en independencia el guacamayo rojo (que había recibido entrenamiento para volar) y el tapir, que es reconocido como el más grande mamífero terrestre de América del Sur y es familiar del rinoceronte.

Cada animal transporta un transmisor de alta continuidad que facilita que se lo monitoree luego de que es liberado. Aparte del mejor estado de la fauna y la flora del lugar, otro buen cambio se registró recientemente: la organización Conservation Land Trust -que tiene un emprendimiento de colaboración con la Fundación del actor Leonardo Di Caprio– donó hectáreas al Estado argentino, y el 5 de diciembre pasado el Congreso de la Nación estableció ahí un nuevo parque nacional, que dejará asegurar todavía más los elementos naturales y culturales de los esteros correntinos. Varios de los pobladores de las ubicaciones han modificado sus vidas: se ocupan en este momento al ecoturismo, con visitas guiadas para ver a la fauna, al abrir servicios de hospedaje.
Resilvestrar el planeta

Los proyectos de “rewilding” además avanzan en otras zonas. El Parlamento Europeo dió acompañamiento explícito a las ideas para resilvestrar, y se llevan a cabo 10 proyectos para recobrar ciudades, reintroducir especies nativas, y reconectar a la multitud con la naturaleza de una forma más saludable. En Portugal, se trabaja en mil kilómetros cuadrados con la rehabilitación del lince y del lobo ibérico, y de bosques de robles.

En 35 mil kilómetros cuadrados del Norte de Suecia y Noruega, se intenta volver a poner ecosistemas con alces, renos y lobos, y en una área de mil kilómetros en Rumania, ya se comenzó a recobrar la gente de bisontes luego de 200 años de sepa. Uno de los proyectos pioneros está en Holanda, en una región de la zona del Delta del río Rin que se encontraba biológicamente muerta. Tras 25 años de restauración del panoramas, con la rehabilitación de la vegetación de llanura y de bosques, la idea Millingerwaard, que se ejecuta en 500 hectáreas, dió sus frutos. La medicina para ese ecosistema fue un pack de medidas como eliminar un dique, volver a poner el cauce natural de un río, dejar en libertad caballos Konik y ganado Galloway para fomentar el pasto natural, y se reintrodujeron los castores y los peces esturión Atlántico.

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