Cuerpo

¿Sabes lo que te comes? ¿Entiendes el etiquetado de los alimentos? ¿Afecta esto tu salud?

Citlali Aguilera 09 / May / 19
La información que la industria alimenticia tiene que ofrecer en sus productos no es clara, y esto repercute en la salud de cada uno de nosotros, los consumidores

Si te gana el hambre en la calle, o no tienes tiempo de salir a comer mientras trabajas; o si tienes hijos y debes mandarles en la lonchera comida para la escuela ¿Cuánto de esos alimentos y bebidas que compraste en la tiendita o el super son ultra procesados?

En un país como México, con un gran problema de alimentación... o mejor dicho con un monstruo de tres cabezas: desnutrición, obesidad y diabetes, es urgente estar informados sobre lo que nos ofrece la industria alimentaria para poder saber si lo que comemos nos alimenta a nosotros o sólo alimenta a ese monstruo.

Epidemia de obesidad

Siete de cada 10 mexicanos padece sobrepeso u obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) cataloga la situación como emergencia epidemiológica en nuestro país. La Federación Mexicana de Diabetes declara que la obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo para desarrollar diabetes, enfermedad no transmisible que afecta al 14 % de la población y cobra la vida de uno 80 mil mexicanos cada año.

Esta crisis de salud pública impacta directamente en la vida de cada uno de nosotros, por ello la OMS, así como la Academia Nacional de Medicina mencionan que debemos tener cuidado a la hora de comer alimentos procesados o ultra procesados que la industria alimentaria nos ofrece.

Etiquetas incomprensibles

Un alimento ultra procesado es aquel que es alterados por la adición o introducción de sustancias (sal, azúcar, aceite, conservantes y/o aditivos) que cambian la naturaleza de los alimentos originales, con el fin de prolongar su duración, hacerlos más agradables o atractivos.

Al leer las etiquetas de algunos de ellos como pan de caja, jugos, galletas, papas, leche, tortillas de harina, refresco de cola, yogur que voy tomando al azar de los anaqueles del supermercado, me doy cuenta de dos cosas. Por un lado, que no me quedaba clara la información de la tabla nutrimental. Y, por el otro, que muchos de los ingredientes que venían anotados en las etiquetas tienen nombres extraños como: “maltodextrina”, “sorbato de potasio”, “colorante caramelo IV” “colorante rojo llanura”, “acesulfame k”, “leche reconstituida pasteurizada de vaca”, “néctar clarificado”, “tartrazina”.

La mayoría de esos productos procesados que leí contenían “azúcar”, y en la mayoría de los casos el producto también decía “azúcares” (en plural), y/o “azúcar añadida”.

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¿Cómo leer una etiqueta? | Infografía: Defensoría del Consumidor 

Todos los productos procesados que se distribuyen en nuestro país traen consigo una etiqueta basada en el Sistema de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas (SEFAB) llamado Guías Diarias de Alimentación (GDA) que está avalado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)desde el 2015. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de medio camino (ENSANUT, 2016) mostró que la comprensión de tal etiquetado se ve afectada por los conocimientos de nutrición y habilidades matemáticas de la población.

Por ejemplo, sólo el 10% de la población mexicana sabe cuántas calorías debe consumir. Mientras que el 97.6% de la población desconoce cuántas calorías debe consumir un niño de entre 10 y 12 años. A esto se suma el estudio que realizó el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) a estudiantes de nutrición, donde sólo el 1.8% pudo comprender el etiquetado (SEFAB) en su totalidad.

Informar con claridad

La industria tiene como obligación informar al consumidor las repercusiones que su producto puede tener sobre su salud, informados tomaríamos decisiones de consumo más responsables, conscientes y saludables. No obstante, el día de ayer la segunda sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la norma que rige el etiquetado de alimentos y bebidas. Esto representa un revés a las organizaciones civiles como El Poder del Consumidor que señalaban que el etiquetado que se realiza ahora es deficiente e incomprensible, como también lo señaló el Comité de Expertos Académicos Nacionales del Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

¿Por qué no cambiar ese etiquetado por uno que sea comprensible para toda la población? o ¿será que las grandes empresas e industria no quieren comunicar de forma clara y puntual sobre lo que nos están vendiendo? Tal vez haya un mayor miedo a las pérdidas económicas que la industria puede tener que al monstruo de tres cabezas

Autor: Citlali Aguilera
Maestra en Gestión Ambiental para la Sustentabilidad. Dirige el proyecto SiembraUV del Centro de Eco-Alfabetización y Diálogo de Saberes de la Universidad Veracruzana. Periodista ambiental y conductora de los programas El Show de la Tierra (RadioMás) y La Ensalada (Radio UV). En el 2018, recibió la Mención Honorífica Nacional del Premio al Mérito Ecológico en la categoría Cultura y Comunicación Ambiental entregado por la SEMARNAT.