¿Sarampión en México? La amenaza de los “antivacunas”

El 15 de febrero de 2019 el Comite Nacional Para la Supervisión Epidemiológica reportó la situacion de una mujer de 54 años, habitante de Monterrey , N.L. con antecedente de viaje del 22 de enero al 4 de febrero a San Antonio, Texas, USA y a Paris, Francia. La tolerante anunció un cuadro clínico de fiebre el 10 de febrero y dos días luego el Laboratorio Estatal de Salud Pública emitió un resultado positivo de sarampión.

La más reciente pandemia en nuestro estado de esta patología fue en 1989 y se reportaron 89,163 casos. El último caso autóctono popular es de 1995 y en lo que va del 2000 a la fecha se han reconocido 185 casos importados o asociados a importación.

Esta infección es ocasionada por un virus y puede resultar grave y también mortal para los jovenes chicos, según comunica la Clínica Mayo. La Secretaría de Salud difunde información que apunta que precisamente uno de cada 10 jovenes con sarampión muestra una infección de escuchado y hasta uno de cada 20 evoluciona a neumonía. Cerca de uno en 1,000 muestra encefalitis y uno o dos de cada 1,000 fallecen. por otro lado, es una patología que se puede impedir por medio de una vacuna.

Del mismo modo que en México la presencia de la patología se ha achicado a mínimos históricos por medio de la inmunización. En los USA. Sin embargo, el movimiento “antivacunas” o la gente renuentes a vacunarse han propiciado un repunte. Según comunica la Clínica Mayo en los “Estados Unidos las situaciones de sarampión promediaban los 60 casos cada un año desde el año 2000 al 2010, pero la cantidad promedio aumentó a 205 casos cada un año en años recientes. La mayor parte de estas situaciones se originan fuera del país entre esas personas no vacunadas o que no estaban seguras si se habían vacunado”.

Lo verdaderamente grave es que no se habla solo de una patología. Históricamente la inmunización ha evitado el contagio de muchas patologías, algunas muy graves como la polio cuyo último caso se anunció en México en 1990.

¿De qué tamaño es la amenaza de los grupos “antivacunas”?
Igual de dañina que el Ébola

La primera semana del año la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo público la lista de los “10 peligros para la salud mundial de 2019”. En el archivo anunciado online, se aborda una serie componentes que ponen en riesgo la salud humana en todo el mundo, atendiendo primordialmente, puntos estratégicos que van desde los originados por las condiciones sociales como catalizadores de patologías, a los patógenos fatales enormemente contagiosos.

Para el 2019, la “Renuencia a la vacunación” orientada mayormente por el aumento del movimiento popular llamado “antivacunas” hace aparición emparejado con patógenos tan peligrosos como los virus del Ébola y el VIH.

Una comparación que puede ser alucinante, ya que la patología producida por el virus del Ébola, se considera por la Organización Mundial de la Salud, como un serio peligro para la raza humana, debido que tiene una taza de letalidad que llegó en algunas ocasiones hasta el 100%, como ocurrió en la situacion del brote en Uganda en 2011; hoy en dia se contabilizan 12,962 defunciones provocadas por este virus entre 1976 y 2015.

Por otro lado, según el Centro de Control y Prevención de Patologías de los USA, se conocen 39 millones de muertes producidas por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), desde su descubrimiento en 1981. En el año 2016, la OMS proyectó que existían 36.7 miles de individuos infectadas por este virus.

30% de aumento en sarampión

La OMS, justifica su elección de ubicar la renuencia a la vacunación entre las patologías más peligras de todo el mundo, ya que “los casos de sarampión… experimentaron un incremento del 30% a nivel mundial. Las causas de este incremento son complicadas, y no todos las situaciones se tienen que a la renuencia a vacunarse. Por otro lado, algunos lugares que estaban cerca de remover la patología experimentaron un resurgimiento…”.

Según Comite Nacional Para la Supervisión Epidemiológica de nuestro estado en el año 2017 en todo el mundo se notificaron 173,330 casos comprobados de sarampión en 183 países. Al mes de diciembre de 2018 en todo el mundo se reafirmaron 229,068 casos de sarampión, frente a los 173,330 notificados en 2017, exponiendo aumento de 32%.

El Dr. Ricardo M. Castro Acosta, jefe operativo del laboratorio de exámen de moléculas y medicamentos biotecnológicos del Instituto de Biotecnología de la UNAM; considera todavía más peligros el movimiento “antivacunas”, que los mismos patógenos de la lista de la OMS, “porque la proporción de pacientes que tienen la posibilidad de estar expuestos, resultar bastante más grande, tomando presente que la primordial causa de contagio, son jovenes…, una de las ciudades más atacables”.

El origen de la fobia

La fobia hacia la vacunación, nació un siglo luego de que el médico inglés Edward Jenner diera a comprender el hallazgo de la inmunización para el virus causante de la Viruela, en 1756. El primer antecedente popular es la Liga Antivacunación, una agrupación establecida en la localidad de Londres en 1853. Unas décadas luego, en 18790, en los USA, se fundó la Sociedad Antivacunación de ese país.

Además, surgieron movimientos religiosos, que actuaron como indispensables instrumentos de publicidad “antivacunas”; tal es la situacion de la Sociedad Watchtower Society, que difundía en la década de los 30 —a través de en su revista The Golden Age— campañas propagandísticas para infundir miedo hacia las vacunas.

Sin embargo, el instante de oro del movimiento “antivacunas” se le debe al médico de Inglaterra, Andrew Wakefield, quien divulgó en el número de febrero de 1998 de la revista médica The Lancet, un estudio titulado: Hiperplasia ileal-linfoide-nodular, colitis inespecífica y trastorno popularizado del avance en jovenes. En la exploración, el médico relacionó el origen del autismo con la vacuna (SPR), que conglomera tres agentes para inmunizar los virus del Sarampión, Parotiditis (Paperas) y Rubéola.

Para su exploración, Wakefield, se basó en la relación de afectaciones entre un cuadro intestinal y perjuicios en el cerebro, conectado con un aumento en la gente de autistas. Por otro lado, poco tiempo luego de la publicación se hizo público un grave conflicto de intereses, pues la organización “Comité de Asistencia” —que es un movimiento “antivacunas”—, se encontraba detrás del financiamiento para hacer la exploración, con el fin de hallar prueba que diera elementos para demandar a los desarrolladores de vacunas.

Gracias a la carencia de ética profesional y rigor científico en el estudio, el 28 de enero de 2010, el Consejo General Médico de Reino Unido, sancionó Wakefield con la cancelación de su licencia médica; de esta forma, la reconocida revista The Lancet, retiró el controvertido artículo el 2 de febrero de 2010.

Inmunización activa

El mecanismo de acción de una vacuna, radica en comenzar en el organismo un desarrollo llamado inmunización activa. En él, el sistema inmunitario produce células con memoria, como los linfocitos T y B, capaces de admitir moléculas propiedades de un patógeno. De esta forma, cuando el cuerpo humano se ve enfrentado de nuevo al microorganismo mencionado, se produce una respuesta eficiente, que impide que el cuerpo sea infectado.

Para crear esta memoria, se han desarrollado diversos tipos de vacunas que supone la exposición al cuerpo humano de: 1) microorganismos que no tienen aptitud de crear patología (vivos o atenuados); 2) proteínas o extractos chicos que sean reconocidos por el sistema inmune (desactivadas o “muertas”); 3) moléculas producidas por el patógeno como toxina o químico (vacunas de subunidad); 4) con proteínas artificiales muy semejantes a los que tienen los microorganismos (biosintéticas).

Del mismo modo, la “fotografía” de cada patógeno esta revelada en una molécula propiedad, oséa, el antígeno, y las células defensoras encargadas de registrar esta información son los linfocitos. Cuando una de estas células identifica al microorganismo, dejan libre anticuerpos y facilita que otro tipo de células llamadas macrófagos, eliminen al entrometido.

Aunque las vacunas son medicamentos muy seguros, hay que decir tienen un aspecto mínimo de peligro. El Dr. Castro Acosta asegura, que “el valor provecho final de todas las vacunas, como el de la influenza, las vacunas contra el rotavirus etc., es bastante más grande de lo que se difunde. Siendo de esta forma, es sustancial indicar que, las vacunas tienen alguna posibilidad de provocar un contraefecto, pero ese caso es muy bajo. El inconveniente se muestra, cuando la información se saca de contexto; entre otras cosas, un individuo en 500 mil tiene la posibilidad de tener reacciones adversas (…) ¡pero las otras personas…van estar totalmente protegidas contra cualquier clase de infección bacterial o viral!”

95 % de vacunación

Frente la potencial amenaza de un brote de sarampión en México el Comite Nacional Para la Supervisión Epidemiológica sugiere:

1.- Sostener coberturas homogéneas de vacunación del 95% con la primera y segunda dosis de la vacuna para el sarampión, la rubéola y las paperas, en todos los municipios.

2.- Vacunar a ciudades en peligro, sin prueba de vacunación o inmunidad contra el sarampión y la rubéola, así como personal de salud y turismo.

3.- Hacer mas fuerte la supervisión epidemiológica del sarampión para conseguir la descubrimiento oportuna de todos las situaciones probables en los servicios de salud públicos y privados, y garantizar que las muestras se reciban en el laboratorio en el período de 5 días luego de haberse tomado y que los resultados de laboratorio estén accesibles en un tiempo no más grande de 4 días.

4.- Respuesta ligera frente a las situaciones importados de sarampión para evadir el restablecimiento de la transmisión habitual, por medio de la activación de equipos de respuesta ligera.

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