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Sargazo: amenaza contra los arrecifes coralinos

Berenice González Durand 09 / Oct / 18
La biomasa de sargazo que ha llegado durante este año es cinco veces más grande que la registrada en playas mexicanas en 2015. Los especialistas explican las posibles causas del fenómeno y las estrategias necesarias de monitoreo y mitigación

Los florecimientos de macroalgas están aumentando en todo el mundo y México no es la excepción. El sargazo, el alga parda pelágica que ha cambiado radicalmente el paisaje de las playas caribeñas, amenaza con terminar el año, e incluso darle la bienvenida al 2019, apareciendo a diestra y siniestra sobre las costas. El volumen recibido es cinco veces mayor que el registrado durante la crisis del 2015. Así lo expone el Doctor Julio Sheinbaum, investigador del Departamento de Oceanografía física del Cicese, para quien aún falta investigación sobre los desplazamientos del sargazo en el Atlántico, que es diferente respecto a las poblaciones de sargazo en las costas del Pacífico norte mexicano, donde generalmente vive fijo al fondo marino.

Sargazo, ¿sólo hay uno?
En realidad el término sargazo encierra una variedad muy amplia, pues existen alrededor de 150 especies registradas, pero las que llegan por el Atlántico son el Sargassum fluitans y Sargassum natans, una fuente importante de alimento para especies como ballenas, anguilas, tortugas y gran variedad de peces, pero que también pueden convertirse en una verdadera plaga para los ecosistemas marinos y humanos.

El sargazo que llega a las playas es básicamente materia muerta que genera bacterias que consumen el oxígeno de los ecosistemas marinos y limita el flujo de luz que entra al agua; además provoca la degradación de la playa. El crecimiento del fenómeno tiene varias posibles explicaciones, desde el cambio climático (el aumento de las temperatura del agua en casi dos grados, acelera su crecimiento) y la multiplicación de los nutrientes del agua por malas prácticas agrícolas y otros tipos de contaminación, hasta el incremento de frecuencia de los polvos del desierto del Sahara, que se remueven por las grandes tormentas de arena que desde 1950 han aumentado 10 veces y que acarrean muchos nutrientes hasta el Atlántico. Otra posible causa: presiones atmosféricas que llevan hacia el sur al “Mar de los Sargazos”, una gran acumulación de esta planta que regularmente se ubica en el giro subtropical del Atlántico Norte.

Para Sheinbaum, es importante revisar este problema ligado al turismo de una zona; pero más allá de este parámetro, es vital abordarlo como una cuestión que puede traer consecuencias muy graves para todo el arrecife de la región. “Todo este material acumula materia orgánica en el sistema arrecifal que no es positiva para los peces que los habitan y para los pastos marinos que están a la entrada de la playa y tienen una simbiosis importante con los corales. Esto no lo pueden asimilar. Es importante crear conciencia de la magnitud del problema y asumir qué tareas se pueden llevar adelante para tratar de mitigar un problema nada sencillo”.

“Todo este material acumula materia orgánica en el sistema arrecifal que no es positiva para los peces que los habitan y para los pastos marinos que están a la entrada de la playa y tienen una simbiosis importante con los corales. Esto no lo pueden asimilar. Es importante crear conciencia de la magnitud del problema..."
 Doctor Julio Sheinbaum

Desde el punto de vista científico, el desarrollo de un sistema eficaz de monitoreo y predicción del fenómeno puede ser una herramienta importante para enfrentar el problema. El especialista en observaciones oceanográficas y desarrollo de modelos de predicción de corrientes y fenómenos meteorológicos, señala que el problema es que cuando el sargazo está cerca de la costa presenta problemas que los especialistas denominan como “agregación-desagregación”. La planta forma manchas grandes que de repente desaparecen, pues se dispersa. Para mitigar oportunamente se necesitaría saber cuándo se formarán esas grandes poblaciones y recogerlas o evitar que lleguen a la costa.

Esfuerzos puntuales y coordinados
El sargazo se mueve por corrientes marinas, viento y olas. Es así que conjuntamente a los modelos de predicción de corrientes y meteorológicos se pueden sumar otras herramientas de monitoreo local, como lanchas, barcos y drones que capten imágenes con mayor precisión, pues muchas veces el problema de las fotografías satelitales es que pueden detectar los movimientos del sargazo en aguas profundas, en el océano abierto; pero cerca de la costa, la señal se confunde con otros elementos en tierra.

Sheinbaum señala que este es un objetivo a mediano plazo en el que están participando varios países, pues la llegada de este sargazo afecta a varios puntos del Caribe. En las reuniones con otros especialistas de los lugares afectados, como Barbados y Jamaica, también se han podido intercambiar experiencias en el combate al fenómeno. De la agenda sobresalen detalles como la importancia de recoger las algas con vehículos adecuados, pues se corre el riesgo de recolectar más arena que sargazo. Esto puede tener más impacto en lugares como Cancún y la llamada Riviera Maya, donde constantemente se deben rellenar las costas con arena artificial.

“Otra experiencia que han implementado en otras partes del mundo es el tipo de barreras para facilitar su recolección. Las colocan de tal forma que el sargazo tiende a irse hacia las orillas. Eso permite que en lugar de estar en toda la barrera realizando la recuperación, el sargazo se va a lugares específicos y el trabajo se simplifica”, señala el entrevistado y agrega que el mes pasado se realizó una reunión organizada por la Semarnat y el INECC, donde los expertos insistieron en que una de las previsiones inmediatas es poner el sargazo en lugares adecuados porque al descomponerse suelta una serie de compuestos químicos, como el ácido sulfhídrico, que pueden ser dañinos para los acuíferos e incluso para la salud humana. En este aspecto otra de las grandes especialistas en el tema, la doctora Briggita I. van Tussenbroek, quien trabaja en el Laboratorio de Pastos Marinos de la Unidad Académica Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM ha señalado que no se debe enterrar esta materia. “Idealmente se procesa, pero falta la capacidad para hacerlo, así que se debe depositar en lugares adecuados, pero con geo membranas porque de otra forma los lixiviados se van de regreso al mar”.
 

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Foto: Cuartoscuro
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Foto: Cuartoscuro
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Foto: Cuartoscuro

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El experto del Cicese señala que en realidad se está recuperando muy poco sargazo, pues más allá de los focos turísticos, en 90% de los sitios a donde llega en Méxicono se está realizando ninguna acción. “Hay muchas ideas para el aprovechamiento, pero la realidad es que las empresas que han tratado de hacer algo tienen capacidades relativamente pequeñas para transporte y manejo en relación a la magnitud del problema”.

Es así que algunos de los aspectos sugeridos por la Doctora Briggitta I. van Tussenbroek y del Doctor Julio Sheinbaum para el combate del problema es contar con un sistema de predicción de afluencias masivas, mantener las masas flotantes de sargazo a una distancia suficiente que no afecte las costas, establecer sitios con acondicionamiento adecuado y de fácil acceso para transporte del sargazo a tierra, desarrollar un marco legislativo adecuado y establecer colaboraciones estrechas entre científicos, iniciativa privada, gobierno y organizaciones no gubernamentales, donde los recursos se potencialicen en los equipos coordinados y no en los esfuerzos aislados

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Autor: Berenice González Durand
Periodista cultural independiente. Ha trabajado en diferentes revistas y periódicos como editora y reportera. Desde 2013 escribe para Conciencia, que antecede a Tangible, como la apuesta por la ciencia de El Universal.