Cosmos

¿Saturno sin anillos?

Carmina de la Luz con información de agencias 18 / Dec / 18
Cada media hora, las impresionantes estructuras del gigante gaseoso pierden una cantidad de agua equivalente a la que cabe en una alberca olímpica

Ha sido llamado “El señor de los anillos” o “La joya del Sistema Solar”, pero esa imagen que tenemos del gigante gaseoso amenaza con ser muy distinta. Algún día, Saturno se quedará sin anillos, y esto sucederá más pronto de lo que los astrónomos pensaban. Así lo indica una investigación publicada el pasado 17 de diciembre en Icarus, revista científica internacional especializada en el Sistema Solar.   

Los primeros indicios de esta pérdida fueron observados en la década de 1980, gracias a las sondas Voyager 1 y Voyager 2 de la NASA. Desde entonces los astrónomos deseaban conocer el origen de los anillos de Saturno; lo más probable es que se formaron mucho después que el planeta, hace unos 100 millones de años, a partir de la colisión de pequeñas lunas de hielo cuyas órbitas alrededor del gigante gaseoso fueron alteradas por el paso de un asteroide o de cometa. Ahora, los científicos quieren explicar cómo es que dichas estructuras están desapareciendo como si se tratara de una “lluvia de anillos”.

James O’Donoghue, quien encabeza el reciente estudio financiado por el Centro Goddard de la NASA, calcula que cada media hora los anillos de Saturno pierden una cantidad de agua equivalente a la que cabe en una alberca olímpica. Si consideramos que el 99% del material que constituye a los anillos es agua, no es de extrañar que durante los próximos 100 a 300 millones de años el sexto planeta del Sistema Solar pierda completamente sus bellas estructuras. Parece bastante tiempo, pero en términos astronómicos es muy poco, sobre todo si se compara con los más de 4 mil millones de años que ese planeta. 

O’Donoghue y sus colaboradores descubrieron que los rayos ultravioleta que provienen del Sol cargan eléctricamente a las partículas de los anillos, y entonces estas son desviadas por el campo electromagnético del planeta para luego ser atraídas por la gravedad de Saturno. Sus conclusiones las hicieron con base en datos recabados por la sonda Cassini en su gran final de misión, en septiembre de 2017, pero también gracias a información obtenida desde la Tierra con el Observatorio W. M. Keck.

Lo que sigue para los científicos es analizar las posibles variaciones de la “lluvia de anillos” en diferentes puntos de Saturno, como los polos o el ecuador, y en las distintas épocas del año (equivalente a 24.9 años terrestres). Asimismo, podrían investigar si algo similar ocurrió en otros planetas. “Tuvimos suerte con Saturno… si los anillos son una característica temporal, tal vez nos perdimos de sistemas gigantescos en Júpiter, Urano o Neptuno”, dice O’Donoghue.
 

Autor: Carmina de la Luz con información de agencias