Sociedad

¿Sería posible construir el muro de Game of Thrones?

Luis Javier Plata Rosas 19 / Apr / 19
En caso de existir la muralla halada enfrentaría grandes retos para ser erigida y conservada

Unos cuantos minutos se tardó el no-muerto dragón Viserion en destruir lo que los sí-vivos tardaron más de ocho mil años en levantar: el Muro, la muralla helada que es, sin discusión, una de las nueve maravillas de los Siete Reinos y al lado de la cual palidecen tanto la Gran Muralla China de nuestro mundo, como el muro con minúsculas que la reencarnación del rey Joffrey quiere levantar para, imitando a Game of Thrones,  evitar que pasen los salvajes (llamados bad hombres en léxico trumpiano) y los Otros (que en este caso somos Nosotros). 

Aun así, más tardó el fuego azul de Viserion en derretir el hielo -con sentido estricto y completamente opuesto al metafórico- que separaba a unos y Otros, que los equivalentes de los maestres de la Ciudadela con que contamos en aventurar posibles explicaciones tanto de la erección como de la caída de tan impresionante construcción. 

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Imagen de la serie Game of Thrones | Foto: Especial

Una muralla impensable

Según la imaginación de George R.R. Martin, autor de esta saga fantástica, el Muro tiene, aproximadamente, doscientos metros de altura y, por lo que hemos visto en la pantalla, es casi vertical. Según el geofísico Martin Truffer, experto en glaciares y en todo lo que tiene que ver con formaciones y deformaciones de hielo, una estructura de este material y con tamaña elevación generaría un esfuerzo (una fuerza aplicada por unidad de área) cerca de su base de unos 1.8 megapascales o 18 atmósferas o la presión que soportaríamos buceando a una profundidad de 200 metros. Este esfuerzo es mayor que el que ejerce la capa de hielo de la Antártida, cuyo peso está distribuido sobre un área mucho más grande y, como el hielo se deforma y fluye bajo esa presión, en nuestro mundo y sin ayuda de la magia no existe glacial alguno con las características del Muro. 

Para evitar que el Muro se deslice hacia los lados como mantequilla en una sartén, durante la reunión anual de la Unión Geofísica Americana de 2017 Truffer sugirió que podría enfriarse a unos cuarenta grados Celsius bajo cero (¿tendrá la Guardia de la Noche, como parte de sus funciones de mantenimiento, un protocolo que incluya la recitación de hechizos congelantes?), con lo que se reduciría el esfuerzo hasta en dos órdenes de magnitud, lo que no es poca cosa pero retrasa el colapso de esta construcción sólo por unas semanas. 

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Muro de la serie | Foto: Especial

Mecánica de fluidos del Muro

Suponiendo que la Guardia de la Noche, los Hijos del Bosque, los Antiguos Dioses o quien-quiera-que-sea consiguen enfriar el muro a la temperatura propuesta por Truffer, de manera que su base soporte “tan sólo” una atmósfera de presión, para mantenerlo en pie durante generaciones el ancho del Muro, calculado a partir de las ecuaciones que describen el flujo de hielo de manera simplificada (asumiendo que éste se comporta como un fluido perfectamente plástico), tendría que ser algo más extensa que los entre ochenta y cien metros que mide en promedio: alrededor de unos cuatro… kilómetros. Otro problema es que la pendiente de sus paredes tendría que cambiar muy suavemente, lo que no habría sido nada útil a la hora de defenderlo de ataques de mamuts, gigantes y reyes helados (perdón por la intromisión de Hora de Aventura, quise decir: Reyes de la Noche).

Pero no dejemos que la mecánica de fluidos nos eche a perder el día y el Muro, pues para ello tenemos a Sophie Willett, estudiante de posgrado en Sistemas de Información Geográfica, quien calculó la cantidad de energía que necesitó Viserion para hacer cubitos de hielo con el Muro. 

¿Dragones nucleares?

Willett partió de la asunción de que la Primera Ley de la Termodinámica (“la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”) es absoluta y debe ser obedecida por todo lo que existe en el universo, dragones incluidos, de manera que, a medida que Viserion transfirió energía a la muralla gélida la temperatura de ésta debió incrementarse de manera proporcional. 
 

Viserion transfirió energía a la muralla gélida la temperatura de ésta debió incrementarse de manera proporcional. 
Foto: Especial

En sus cálculos, Willett consideró una temperatura inicial de menos diez grados Celsius, una cabeza dragonesca de unos dos metros de largo, una distancia de cuarenta y cinco metros con respecto al Muro desde la que Viserion escupió su fuego azul. Además, Willett tomó en cuenta que el dragón no destruyó los casi quinientos kilómetros de longitud del Muro, sino únicamente el extremo este, que colinda con la Bahía de las Focas. 

Con estos datos y las ecuaciones que permiten determinar la cantidad de energía necesaria para derretir el hielo, elevar la temperatura del hielo fundido y convertir éste en vapor de agua, tenemos que el total de la energía destructora es de 717 kilotones o unas 35 bombas atómicas como la de Hiroshima. De ser correctos los cálculos, ello implica que los dragones de Juego de Tronos son auténticas armas de destrucción masiva y que la escalada armamentista lograda con la incorporación de uno de ellos al ejército de Caminantes Blancos representa la mayor amenaza para la humanidad entera del mundo de Game of Thrones.

 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).