Mente

Sociología postapocalíptica y 'The Walking Dead'

Luis Javier Plata Rosas 12 / Oct / 18
Te invitamos a conocer la primera entrega de Intangible, la columna semanal donde intersecta la investigación científica y la cultura pop

Hace unos días se estrenó la más reciente temporada de la serie que nos muestra un mundo en el que la humanidad finalmente descubre que sí hay vida después de la muerte, pero para su desgracia ésta no es la que esperaba, pues en lugar de que sus difuntos regresen para convivir pacíficamente y como dios manda (uso esto sólo como una expresión, no hay necesidad de alterarnos, queridos dawkinistas) resulta que, como en un Día de Muertos cualquiera, vienen a disfrutar de un banquete post mortem como si nunca antes hubiesen conocido el placer de la carne. De nuestra carne.

Un apocalipsis zombi, así sea imaginario, puede tratarse de una pesadilla para la gran mayoría de nosotros, sobre todo si lo consideramos una especie de metáfora en la que, por ejemplo, las legiones de muertos vivientes descerebrados y descerebradores representan las consecuencias extremas a las que nos llevaría un apocalipsis ambiental provocado por miles de millones de vivales y vividores igual de descerebrados que nuestros monstruosos alter egos.

Toda una pesadilla, sí, pero no para todos. El zombimundo o zombiverso puede ser también un paraíso para quienes desde la ciencia saben que la oportunidad de destruir la civilización no se presenta a diario y, como los sociólogos, en vez de buscar un revólver Magnum, un cuchillo o al menos un palo ante la proximidad de un zombi, armados con sus herramientas metodológicas deciden investigar qué tipo de sociedades emergerían y cómo cambiarían las jerarquías sociales tras el colapso de los mecanismos mundiales de control social y de producción en masa.

Entre los sociólogos del apocalipsis zombi tenemos a Juan Martinez, quien el año pasado publicó un artículo en el que señala que Robert Kirkman (el creador del cómic The Walking Dead) y los guionistas de la serie no se equivocan al presentarnos cómo la desaparición del gobierno y la economía provocan una desintegración social masiva a la que Rick Grimes y el resto de los sobrevivientes responden organizándose en sociedades que oscilan entre cazadores-recolectores y sociedades agrarias1. Y, si bien es verdad que, si no terminan matándonos, los zombis son igualmente perniciosos para nuestra salud mental y Rick y la enorme mayoría de los sobrevivientes agradecerían la ayuda de un psicólogo para tratar su trastorno de estrés postraumático, no menos cierto es que no es imposible que haya quienes, como Daryl, puedan verse beneficiados con este trastocamiento del statu quo. Según Martinez, esto sugiere que, en un mundo postapocalíptico, más que el estatus atribuido a un individuo por su género o clase social previa a la aparición de los zombis, serán las habilidades mostradas por individuos como Daryl las que determinen su nuevo estatus social (¿qué esperamos para aprender a rastrear, cazar y desollar o, a diferencia de Daryl, a cultivar un huerto?).

Entre los sociólogos del apocalipsis zombi tenemos a Juan Martinez, quien el año pasado publicó un artículo en el que señala que Robert Kirkman, el creador del cómic The Walking Dead, y los guionistas de la serie no se equivocan al presentarnos cómo la desaparición del gobierno y la economía provocan una desintegración social masiva
Foto: Robert Kirkman / AMC

Hablando de habilidades… si nada de esto nos convence aún de la utilidad de tener a nuestro lado a un sociólogo como Juan Martinez cuando estemos rodeados por hordas de zombi, es tal vez porque no nos hemos preocupado tanto como los responsables del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCPE) de Estados Unidos por encontrar la manera de reconstruir la civilización tras la emergencia de los zombis. Puede parecer ocioso, pero no lo es tanto cuando consideramos que investigar las formas más eficientes y eficaces de preparar a una población para enfrentar una pandemia, trátese de virus o zombis, se asemejan bastante (salvo por lo obvio), con la ventaja de que, al parecer, el número de personas que se preguntan qué debería incluir su kit de sobrevivencia en el segundo caso es mucho mayor que cuando se trata de una vulgar (a veces, por desgracia, ni tanto) gripe porcina.

En octubre de 2016 el CCPE organizó un ciclo de conferencias sobre Aproximaciones interdisciplinarias para sobrevivir el apocalipsis zombie en la Universidad de Windsor, Canadá. Como parte de los trabajos presentados, el historiador David Bright nos recordó que una de las armas matemáticas de la sociología con las que Rick y su grupo cuenta a la hora de decidir si pelear, rendirse o aliarse con alguno de los múltiples grupos de sobrevivientes con los que se han topado, es la teoría de juegos2. Y es que para Rick, como líder, el mayor desafío para la supervivencia de su grupo radica en qué tan bien comprende los fines y estrategias de otros líderes, como el Gobernador (RIP, o mejor no) o Negan.

Según la teoría de juegos, uno de cuyos principales fundadores es el matemático John von Neumann, en toda interacción o “juego” entre individuos cada jugador toma decisiones de acuerdo con sus propios intereses y deseos, los cuales a su vez deben ser tomados en cuenta por el otro jugador a la hora de planear una estrategia que le permita ganar. Los juegos pueden ser clasificados como simultáneos, en los que los jugadores hacen sus movimientos al mismo tiempo sin saber bien a bien cuáles son las intenciones del otro, o secuenciales, en los que los jugadores se turnan al hacer sus movimientos y cuentan con información sobre los movimientos previos de sus rivales. Bright nos ilumina al señalar que este último es el más típico juego en The Walking Dead, y analiza, con base en la teoría de juegos, cuál habría sido la mejor decisión en tres escenarios bien conocidos por los fans de la serie: los (des)encuentros de Rick con Hershel Green y su granja patriarcal, el Gobernador (más bien, el Dictador) y su imitación de Rebelión en la granja, y Deanna, gobernante de la utópica (en medio del caos) comunidad Alexandria.

Según Bright y la teoría de juegos, Hershel tomó la mejor decisión al permitir que Rick y su grupo se quedaran en la granja, el Gobernador malinterpretó su situación como si se tratase de un juego de suma cero -la ganancia de uno es la pérdida del otro- y tomó la peor decisión (lo que es evidente para todos nosotros, dado que le costó la vida) y Deanna hizo bien en evitar una confrontación con Rick.

O sea que, si en el camino al trabajo comienza el Zombigedón, bien haríamos en buscar de inmediato a un sociólogo versado en teoría de juegos. De haber estado presente uno, a lo mejor Abraham y Glenn no habrían sido bateados fuera de la serie por Negan y Lucille.

 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Martinez, Juan, 2017, The Walking Dead: Sociological implications of a living dead world, Humanity & Society, 41(2), 279-281.,Bright, D., 2016, Game theory, The Walking Dead and rebuilding civilization in the zombie apocalypse, Interdisciplinary approaches to surviving the Zombie Apocalypse Conference, Niagara-on-the-Lake, Canada, 12 pp.