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T. REX: la nueva cara del rey de los dinosaurios

Federico Kukso 29 / Mar / 19
Aclamado por películas, documentales y exhibiciones como el “rey de los dinosaurios”, el Tiranosaurio rex cada vez guarda menos secretos. Los últimos descubrimientos paleontológicos están redefiniendo la imagen que teníamos de este feroz depredador

Afuera llueve. La tensión se acumula. De repente, dentro del automóvil un vaso con agua tiembla. Una, dos, tres veces. Entonces, en la oscuridad de la noche lo ven a lo lejos y tiemblan. El Tiranosaurio rex ingresó en la comunidad científica en 1902 cuando sus restos fueron descubiertos pero recién se coronó como celebridad global en una de las más recordadas escenas de la película Jurassic Park en 1993.

No hay discusión: este temible depredador es un icono cultural. De todas las criaturas antiguas conocidas, es la especie de dinosaurio más popular, más reverenciada por el público general. Su fama lo precede y la ha cosechado desde su primera aparición en el cine en el film The Ghost of Slumber Mountain (1918). Desde entonces, nunca perdió su estatus de estrella: volvió a ser el protagonista en El mundo perdido (1925), King Kong (1933), Fantasia (1940), Dinosaurus! (1960), One Million Years B.C. (1966), The Last Dinosaur (1977), The Land Before Time (1988), Toy Story (1995), Night at the Museum (2006) y muchas más.
 

No hay museo que no desee tener un especímen en exhibición porque se sabe: el T. rex es un imán de visitantes.

El dinosaurio es un símbolo de prestigio para las naciones-estado modernas", escribió el historiador W. J. T. Mitchell. "Para los victorianos, era un símbolo apropiado del imperio más grande del mundo en la cima de su gloria y confianza en sí mismo. 

La nueva imagen
En sus 117 años de celebridad, sin embargo, su imagen fue mutando. Durante décadas, fue representado como gordo, lento, estúpido, escamoso. Era gris o verde, una figura ancestral y sedienta de sangre que vagaba erguida por los pantanos. Pero en la última década, gracias a impactantes hallazgos, el uso de nuevas tecnologías y una comprensión cada vez mejor de la anatomía, fisiología y el comportamiento de los dinosaurios, los paleontólogos —investigación tras investigación— despejan las exageraciones y mitos difundidos por Hollywood y tienen una imagen más actualizada del rey de los dinosaurios.

“Estamos en una verdadera edad de oro de la investigación de los dinosaurios, y por lo tanto también de los tiranosaurios —dice el paleontólogo David Hone, autor de The Tyrannosaur Chronicles—. Ahora sabemos más sobre su anatomía, evolución, ecología y comportamiento que hace diez años, y las investigaciones continúan a buen ritmo para desarrollar nuevas ideas, confirmar las existentes y rechazar algunas otras”.

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Página de la primera aparacición del Tiranosaurio rex en un periódico (The New York Times, 1905) | Foto: Cortesía

Rey de reyes
Esta semana una discusión estalló en la comunidad paleontológica mundial. Tras décadas de estudio, los investigadores W. Scott Persons, Philip Currie y Gregory Erickson de la Universidad de Alberta (Canadá) anunciaron que un dinosaurio hallado en 1991 era el ejemplar adulto "más viejo y excepcionalmente grande de Tyrannosaurus rex hasta ahora encontrado".

Descubierto a fines de 1991, "Scotty" —como se conoce a este espécimen, bautizado así en honor a una botella de whisky con la que se celebró su hallazgo— medía 13 metros de largo, pesaba casi nueve toneladas, y vivió hace 66 millones de años. "Este es el rex de rexes", dijo Scott Persons, autor principal del estudio e investigador en el Departamento de Ciencias Biológicas de la universidad canadiense. "Scotty es también el T. rex más viejo conocido: llegó a vivir 28 años. Para los estándares de Tyrannosaurus, tuvo una vida inusualmente larga".

Ciertos paleontólogos consideran que estas afirmaciones son algo exageradas, teniendo en cuenta que hasta el momento solo se conocen unos 50 ejemplares de T. rex.
 

"Scotty" fue descubierto a fines de 1991, se anunció que es el ejemplar adulto "más viejo y excepcionalmente grande de Tyrannosaurus rex hasta ahora encontrado". Bautizado en honor de una botella de whisky con la que se festejó su hallazgo
"Scotty" en la Universidad de Alberta, en Canadá | Foto: Especial

El primer hallazgo provocó una conmoción global. En 1902, Barnum Brown —considerado el Indiana Jones de la paleontología—, del Museo Americano de Historia Natural, recuperó un esqueleto parcial de T. rex en la Formación Hell Creek en Montana, Estados Unidos.

Henry Fairfield Osborn, entonces presidente del museo, le dio al dinosaurio su nombre en 1905: Tyrannosaurus rex, "el rey de los lagartos tiranos".The New York Times publicó ese año:

Es el animal de combate más formidable del que hay registros", el "rey de todos los reyes en el dominio de la vida animal", "el caudillo absoluto de la tierra", un "devorador de hombres de la jungla".

Una familia feroz
Los primeros dinosaurios surgieron hace aproximadamente 240 millones de años en un período llamado el Triásico Tardío. Los tiranosaurios —la familia a la que pertenece el T. rex— recién aparecieron en escena mucho después, hace unos 160 millones de años.

Por entonces, en algún lugar del hemisferio norte, un nuevo linaje de dinosaurios carnívoros comenzó a separarse de sus parientes. Estos animales eran bastante pequeños. Algunos medían tanto como un pollo. Otros eran del tamaño de un perro o un ciervo. No tenían cabezas muy grandes, ni brazos largos. Solo eran dinosaurios carnívoros de dos patas que comían la carne que podían encontrar, manteniéndose apartados de bestias más grandes que poblaban el paisaje.

Se conocen alrededor de 30 especies de tiranosaurios: Proceratosaurus bradleyi, Kileskus, Eotyrannus lengi, Dilong paradoxus, Zhuchengtyrannus magnus, Yutyrannus, Lythronax, Nanuqsaurus y Qianzhousaurus

"En los últimos 30 años, el número de tiranosaurios se ha triplicado", indica el paleontólogo Mark Norell. El más reciente anunciado es Moros intrepidus.

"Durante cien millones de años, fueron depredadores de segundo o incluso tercer nivel", dice Stephen Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo. "Durante la mayor parte de su historia, los tiranosaurios no fueron tan especiales".

De todo este linaje, sin embargo, el que destacó fue el Tyrannosaurus rex, que emergió casi al final de la era de los dinosaurios (hace 68 millones de años), convirtiéndose en el depredador dominante en América del Norte. "Tomó mucho tiempo en evolucionar hasta convertirse en el T. rex que conocemos", asegura Brusatte.

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Se conocen alrededor de 30 especies de tiranosaurios, el paleontólogo Mark Norell menciona que en los últimos 30 años se ha triplicado el número de estas | Foto: Especial

Un dinosaurio norteamericano
Curiosamente el T. rex está temporalmente más cercano a los seres humanos que a los primeros dinosaurios que habitaron la Tierra.
 
Hallar un esqueleto entero de cualquier dinosaurio es algo muy raro. El más completo de los T. rex fue descubierto en agosto de 1990 por la exploradora Sue Hendrickson. Bautizado justamente "Sue" —si bien no se sabe si era macho o hembra—, se recuperó el 90 por ciento de su esqueleto.
 
Los paleontólogos han encontrado la mayoría de los fósiles de T. rex en el noroeste de América del Norte, en estados como Montana y Dakota del Sur en Estados Unidos. Y también se han encontrado fósiles en Alberta, Canadá.

Otro T. rex famoso es "Tristan Otto", que lleva los nombres de los hijos del dueño, el millonario danés Niels Nielsen, quien lo compró en 2014 y lo ofreció al Museo de Historia Natural de Berlín para su exhibición. Es el único esqueleto original de un T. rex en Europa hasta la fecha. Mide doce metros de largo y cuatro metros de altura. Fue encontrado en 2010 también en Montana, Estados Unidos. Y es uno de los ejemplares de Tyrannosaurus rex mejor conservados del mundo.

También están Trix —del Museo de Leiden—; WankelMuseum of the Rockies—; JaneBurpee Museum of Natural History—; Bucky —Museo de los Niños de Indianápolis—; Black Beauty Museo Real Tyrrell en Drumheller, Alberta, Canadá—; Stan; Peckrex; Bucky; MOR 1125; Samson, entre otros.
 

Otro T. rex famoso es "Tristan Otto", que lleva los nombres de los hijos del dueño, el millonario danés Niels Nielsen. Se encuentra en el Museo de Historia Natural de Berlín para su exhibición. Es el único esqueleto de T. rex en Europa hasta la fecha
"Tristan Otto" en el Museo de Historia Natural de Berlín | Foto: Cortesía

Dinosaurios emplumados
Cada T. rex alguna vez fue una cría indefensa, muy probablemente cubierta de pelusa como un patito. Más de la mitad, probablemente morían en su primer año. Pero a los dos años, un T. rex ya era un depredador feroz. No alcanzaba su tamaño adulto completo hasta los 20 años. Y vivía hasta los 30. Como dice Gregory Erickson, paleobiólogo de la Universidad Estatal de Florida, era “el James Dean de los dinosaurios: vivía rápido, moría joven".

Si bien hasta el momento no se ha encontrado ningún fósil de T. rex que muestre la presencia de plumas, algunos investigadores ahora sugieren que probablemente contaban con un penacho de cola, especialmente cuando eran más jóvenes, quizás como camuflaje o aislamiento térmico.

A diferencia de lo que se pensaba a comienzos del siglo XX, ahora los científicos saben que el T. rex no se paraba erguido como un canguro. Su cola de 2 toneladas le servía para complementar el peso de su gran cabeza. Y también para incrementar su velocidad de carrera al funcionar como una especie de "acelerador", según las conclusiones de un estudio del paleontólogo Scott Persons después de comparar muchos esqueletos fósiles de tiranosaurios y hacer simulaciones por computadora del movimiento de ese animal carnívoro que sugieren que el poderoso dinosaurio no era capaz de ir más rápido que un trote ligero. 

La velocidad máxima de un T. rex ha sido un debate de larga data entre los paleontólogos. Anteriormente, las mejores estimaciones indicaban que podía correr entre 17 y 53 km por hora. En 2017, el paleontólogo William Sellers, de la Universidad de Manchester, publicó un paper en el que exponía que el T. rex probablemente solo podría alcanzar alrededor de 19 km por hora. "A la velocidad máxima propuesta anteriormente —dice John Hutchinson, un experto en biomecánica evolutiva del Royal Veterinary College de Londres—, al T. rex se le habrían destrozado los huesos del pie".

Pese a lo que se muestra en Jurassic Park y otras películas, el T. rex no podía sacar la lengua como los lagartos. Al contrario, sus lenguas probablemente estaban fijadas al fondo de la boca.

Las reconstrucciones  que muestran a dinosaurios sacando la lengua entre las mandíbulas son errónea", asegura la paleontóloga estadounidense Julia Clarke quien fue más allá y destruyó otro mito: El T. rex no rugía como en las películas.

Para encontrar la verdadera voz del T. rex Tristan, Clarke tomó como punto de referencia a algunos de sus parientes vivos más cercanos, avestruces y caimanes. Usando exploraciones en 3D del cráneo del T. rex, descubrió que su audición estaba sintonizada con un sonido de baja frecuencia: es decir, en lugar de rugir como tigres emitían un sonido sin ni siquiera abrir la boca con el que era capaz de comunicarse a través de largas distancias, al igual que los elefantes y las ballenas azules lo hacen hoy.

Armamento de un depredador
El T. rex no era, como se pensaba hasta hace poco, un animal exclusivamente carroñero (es decir, como los buitres actuales). Las marcas de mordeduras halladas en otros fósiles de dinosaurios y un diente de T. rex incrustado en la cola de una de sus presas indican que este animal cazaba activamente y tal vez en grupo, como revelan huellas fosilizadas.

Su gran ventaja no era la velocidad sino su inteligencia —contaba con un cerebro grande—, una gran visión y buena percepción de la profundidad. Escuchaba sonidos de baja frecuencia. Y se cree que las habilidades olfativas de T. rex eran excelentes, algo raro en otros dinosaurios.

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Algunos investigadores sugieren que probablemente contaban con un penacho de cola cuando eran más jóvenes | Foto: Especial

Pero en especial destacaba por la fuerza de su mandíbula. Cuando el enorme dinosaurio carnívoro mordía, lo hacía con una fuerza equivalente al peso de tres automóviles pequeños, lo que le permitía deshacer huesos con facilidad. Según investigaciones paleontólogo Paul Gignac del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Oklahoma, la fuerza de su mordida era de unos 3.630 kilos, la más poderosa entre los dinosaurios.

Su capacidad para pulverizar -con sus dientes de 18 cm- y comer huesos le daba una ventaja alimenticia sobre sus depredadores rivales. Además, coprolitos, es decir, heces fosilizadas, muestran la presencia de huesos parcialmente digeridos.

Pese a que se han hallado restos de dinosaurios carnívoros mucho más grandes y feroces en el mundo —como el Giganotosaurus hallado en la Patagonia argentina—, el reinado del T. rex permanece vigente. Cada nuevo descubrimiento abre una ventana a su mundo, a su intimidad. Como dice el paleontólogo canadiense Philip Currie:

Yo diría que todavía este superdepredador tiene muchos más secretos por revelar".

Autor: Federico Kukso
Periodista científico independiente. 2015-16 Knight Science Journalism Fellow at MIT. Escribe sobre ciencia, tecnología y cultura para publicaciones como La Nación (Argentina), Undark (MIT), Muy Interesante Argentina, Agencia Sinc (España), Scientific American (Estados Unidos), Brando, Le Monde Diplomatique, Suplemento Soy de Página 12 (Argentina), Bank Magazine, entre otras. Fue editor de las secciones de ciencia en diarios como Página 12, diario Crítica de la Argentina y subeditor de la sección Ideas en la Revista Ñ (Clarín). Autor de los libros: Todo lo que necesitás saber sobre Ciencia y Dinosaurios del fin del mundo, entre otros.