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¿Te gusta dejar las cosas para mañana? Conoce el impacto negativo que puede tener para para ti

Valeria Román 16 / Jun / 19
Se ha dicho que procrastinar con fines creativos puede ser funcional, pero nuevas investigaciones señalan este comportamiento como origen de ansiedad y depresión

La mayor debilidad de un erudito es llamar investigación a la procrastinación”, sostiene el escritor de ciencia ficción Stephen King. Se piensa a veces que postergar una tarea o una decisión puede favorecer una mejor idea. Sin embargo, el estudio de la procrastinación —especialmente con estudiantes— ha encontrado que procrastinar afecta el rendimiento, genera estrés, y no aumenta la creatividad. 

La procrastinación no intencional no contribuye a ser más creativo”, dijo a Tangible Bruce Fernie, investigador del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencias del King's College, de Inglaterra, quien ha desarrollado una escala para medir los niveles de procrastinación en la población. “Altos niveles de procrastinación están asociados a más estrés psicológico, a un rendimiento académico pobre y a dificultades en las relaciones con otras personas”, subrayó el doctor Fernie.

En un mundo dominado por la presión de los cambios sociales, laborales y tecnológicos, la investigación en psicología sobre los problemas que genera la procrastinación ganó espacio. Entre los estudiantes, hasta el 32% sufre procrastinación crónica. Si pasan los días sin hacer las tareas pendientes, aumenta el riesgo de ansiedad y depresión.

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Entre los estudiantes, hasta el 32% sufre procrastinación crónica | Foto: Especial

¿Miedo al fracaso?

En 2016, un profesor de negocios de la Universidad de Harvard, Adam Grant, habló de “procrastinación creativa”, y citó un estudio en el que le dieron cinco minutos a los voluntarios antes de jugar a un juego online. Los que postergaron el inicio rindieron mejor que los que empezaron a jugar inmediatamente. Sin embargo, los investigadores en procrastinación salieron a demolerlo. Porque le señalaron que demorar una tarea para discernir cuál es el mejor modo de actuar no es lo mismo que postergar por el miedo a fracasar.

El doctor Joseph Ferrari, de la Universidad de DePaul, en Chicago, Estados Unidos, realizó experimentos para aclarar si se trabajaba mejor bajo presión. Encontró que los procrastinadores cometieron más errores, aunque creían que habían hecho bien las tareas. “La creatividad y la necesidad de esperar para pensar mejores soluciones pueden ser funcionales. Pero para los procrastinadores crónicos es una excusa falsa que se dicen a sí mismos y a otros”, escribieron el doctor Ferrari y Thomas Tibbett, en la Encyclopedia of personality and individual differences publicada por Springer.

Lo bueno es que la procrastinación se puede superar. En abril pasado, se difundió un trabajo con 339 estudiantes de colegios China durante seis meses y se encontró que los que conseguían atención plena (mindfulness) postergaban menos. Otra revisión de 24 estudios publicada el año pasado en Educational Research Review reveló que la terapia cognitiva-conductual es la que más beneficios aporta.
 

“La creatividad y la necesidad de esperar para pensar mejores soluciones pueden ser funcionales. Pero para los procrastinadores crónicos es una excusa falsa que se dicen a sí mismos y a otros”, escribieron el doctor Ferrari y Thomas Tibbett, en la Encyclopedia of personality and individual differences publicada por Springer.
Foto: Especial
Autor: Valeria Román
Periodista científica independiente. Fue Knight Science Journalism Fellow en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en 2004-2005 y becaria del Programa de Periodismo Médico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2003. Escribe sobre ciencia, ambiente y salud para publicaciones como la revista Science (Estados Unidos), Infobae.com (Argentina), Scidev.net, y la revista Forbes Argentina. Ha publicado en el blog Periodismo en Salud de la Fundación Gabo de Colombia y fue editora de ciencia y salud del diario Clarín de Argentina, donde trabajó durante 20 años. Es coautora del libro Darwin 2.0 La teoría de la evolución en el siglo XXI. Ha sido docente de periodismo científico en la Universidad de Buenos Aires y otras casas de estudios, y expositora en encuentros sobre periodismo y comunicación en Corea del Sur, Canadá, México, Qatar, Estados Unidos, Inglaterra, España, entre otros países. Fue vicepresidente de la Federación Mundial de Periodistas Científicos (2009-2011). Es cofundadora de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC).