Teporingo, ¿estás ahí?

“La noticia de que se han extinguido del nevado de Toluca es rara porque en realidad no es endémico de esa zona. El último registro lo hicimos en el 2008, pero en las últimas décadas su presencia ha sido extraña, es un lugar que en realidad representa ‘una colita’ de su distribución”

Foto: Gerardo Ceballos, especialista del Instituto de Ecología de la UNAM / El Universal

Una de sus peculiaridades es que realiza vocalizaciones fuertes y agudas. También se han descubierto asociaciones indirectas con otros animales, como el llamado mito de los arbustos (Psaltriparus minimus) un pequeño pájaro que construye su nido colgante en forma de pera, pero con la peculiaridad de que al interior llega a poseer un mullido tapizado de pelo de teporingo.
La zona de distribución del teporingo que actualmente se confirma de manera oficial es en los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl, así como en el corredor biológico Ajusco-Chichinautzin. “Investigaciones del 2016 reportan que el lugar donde se encontró el mayor número de individuos fue precisamente en este último corredor mencionado, pero esto no refiere que haya un aumento en la población o que haya crecido su distribución, sino simplemente que es la zona donde hubo un mejor muestreo, más datos poblacionales”. Dependiendo lo que se quiera indagar sobre una especie, como densidad o presencia, van a variar el tipo de estudios científicos que se realicen, pero Ramírez Álvarez señala que en un caso como el del teporingo se tendría que realizar un monitoreo eficiente que reporte periódicamente su presencia, ya sea de parte de la academia o de las agencias gubernamentales, pero también proteger los hábitats que tienen cada vez mayores laceraciones antropogénicas. “El deterioro de la zona del Nevado de Toluca no es una mentira y al final pone en riesgo no sólo al teporingo, sino a muchas especies que pueden ser extirpadas de la zona”.

La reintroducción de la especie
El Doctor Gerardo Ceballos, especialista del Instituto de Ecología de la UNAM y quien fuera elegido hace unos meses como miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha estudiado durante muchos años al conejo de los volcanes. Comenta que aunque no hay un registro exacto del número de teporingos que aún recorren su zona endémica, se calcula en alrededor de cinco y seis mil individuos. “La noticia de que se han extinguido del nevado de Toluca es rara porque en realidad no es endémico de esa zona. El último registro lo hicimos en el 2008, pero en las últimas décadas su presencia ha sido extraña, ya que en realidad es un lugar que en realidad representa ‘una colita’ de su distribución”.

Ceballos comenta que de cualquier forma el Nevado de Toluca representa un hábitat bueno para esta especie. “Es una zona de gran extensión con lugares que posiblemente aún lo resguardan, pero si no es así, tiene zonas muy adecuadas para su reintroducción”, señala y subraya que una de las cosas que la situación actual del teporingo indica es que ante los embates hacía la fauna silvestre, lo que se suele llamar como “la liquidación de la naturaleza”, con factores que constantemente la amenazan como el fuego, perros ferales y pérdida de hábitat, muchos individuos pueden extinguirse, pero el mayor problema sobreviene ante la extinción de poblaciones. “En el caso del teporingo lo que habría que hacer es una evaluación más exhaustiva y en todo caso reintroducirlo, de hecho esta zona es el lugar perfecto para llevar a cabo estas acciones”.

“El deterioro de la zona del Nevado de Toluca no es una mentira y al final pone en riesgo no sólo al teporingo, sino a muchas especies que pueden ser extirpadas de la zona”.

La reintroducción de una especie no es un proceso sencillo, implica que la nueva población logre adaptarse aún cuando las habilidades de supervivencia, que generalmente son pasadas de padres a hijos durante la crianza, se pierden en los individuos que se desarrollaron en cautiverio; sin embargo, datos de la Asociación Mexicana de Mastozoología, AC, indican que desde el 2012 México lidera exitosos programas de restauración y reintroducción de especies de fauna silvestre en vías de extinción. SEMARNAT ha intensificado los programas para la reintroducción de ejemplares en sus hábitats originales para lograr su repoblación o recuperación.

Gerardo Ceballos menciona al caso del lobo gris mexicano, como algunos de los ejemplo más exitosos de reintroducción de poblaciones de fauna en el país. Otros casos que merecen mención: el cóndor de california, el berrendo penínsular, el hurón de patas negras y el bisonte. De esta última especie fueron liberados hace casi una década, en Janos, Chihuahua, 23 ejemplares genéticamente puros provenientes de EU. Dos años después nacieron 11 crías y el año pasado ya sumaban en el país 123 ejemplares. “Este tipo de técnicas son bastantes comunes en otros lugares del mundo, como África; de hecho, en este continente constantemente se mueven poblaciones de leones y elefantes gracias a estrategias de reintroducción muy bien hechas”.
 

La zona de distribución del teporingo que actualmente se confirma de manera oficial es en los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl, así como en el corredor biológico Ajusco-Chichinautzin

Foto: El Universal

La ventaja del teporingo, según explica Ceballos, es que produce camadas grandes y están adaptados a presiones fuertes de mortalidad; además, se conoce muy bien su comportamiento en cautiverio, de hecho desde hace varios años hay una población importante en el Zoológico de Chapultepec con la que ya lleva trabajando muchos años. De hecho por estas características de la especie, instituciones de otros lugares del mundo como el Zoológico de Amberes en Bélgica y la Universidad de Hokkaido en Japón han buscado conocer la especie.
“Aunque el teporingo no está extinto hay que reforzar poblaciones y todavía tendríamos tiempo de aprender en el proceso y reintroducirlo adecuadamente, no como lo que sucedió con la vaquita marina que cuando se quiso hacer ya había muy pocos ejemplares. La noticia debería ser que este es el momento adecuado para empezar un esfuerzo grande de revisar cómo están todas las poblaciones de teporingo en su distribución y empezar un proyecto en el nevado de Toluca. Hablar de una extinción de la especie es completamente falso, pero también irresponsable”.

Para Ceballos, los científicos y los conservacionistas tienen que empezar a ser mucho creativos y activos en los terrenos de la conservación porque esto que pasa con el teporingo y otras especies es sólo un aviso de algo que se va a volver más recurrente en el futuro. Por otra parte Ramírez Álvarez comenta al respecto que además de las estrategias científicas en conservación cada vez deberían existir medidas más agresivas de manejo para recuperación de hábitats, a la par de una conciencia ambiental en todas las personas sobre los recursos que brinda la naturaleza y que no son renovables.

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