¿Vegetariano? Tu dieta saludable podría no serlo tanto para el planeta

¿Por qué? Para conocer la respuesta hay que observar en perspectiva el proceso de producción de estos alimentos. Cuando compras en el “súper” esos grandes, jugosos y lustrados jitomates, estás consumiendo un producto que para alcanzar esas características requirió de plaguicidas y herbicidas. Es decir, de agroquímicos que mataron, en primer lugar a insectos y plantas no deseadas (por la industria y los empresarios), reduciendo así la disponibilidad de alimentos para animales más grandes  con lo que se destruye la red ecológica dentro de un ecosistema natural como resultado de una producción convencional de hortalizas.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) las estimaciones para los próximos decenios en cuanto a pérdidas de biodiversidad que, incluso, pueden llegar a la extinción varían ampliamente: Entre el 2 y el 25 por ciento de todas las especies.

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Los monocultivos son el sistema de producción agrícola que impera mundialmente | Foto: El Universal

¿Vegetales antiecológico?

Por ejemplo, un estudio del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) sobre el cultivo comercial a gran escala del aguacate en la zona de Michoacán (la más importante del país) reveló que la superficie de bosque disminuyó en un 78%, obligando el desplazamiento de la fauna silvestre que, se sugiere, sucumbió en su mayoría.

Bajo este esquema de producción, tanto la carne animal así como los productos vegetales pueden violentar la vida en el planeta. Lo que me llevó a la siguiente reflexión: Pienso que a estas alturas del partido la polémica ya no es una cuestión de ser vegetarianos, carnívoros u omnívoros. Cada quien está en su libre derecho de decidir su estilo de vida por las razones ambientales, políticas, culturales e ideológicas que sean; pero lo que sí es importante es cuestionarnos sobre el sistema alimentario del cuál obtenemos nuestros alimentos.

La diferencia pueden ser nuestras acciones como producir nuestros propios alimentos (el caso de los huertos urbanos es un buen ejemplo) o ir al tianguis más cercano, o comprar a pequeños productores y a marchantas sus productos agroecológicos locales, regionales y de temporada que sean culturalmente significativos.

Seguramente el sistema alimentario global no se transformará pronto, pero lo que sí podemos hacer son cambios, de manera personal, en nuestra decisión de consumo de alimentos que sí respeten la vida. Como dijo, Mahatma Gandhi, activista pacífico practicante del ahimsa durante su vida política en India, “sé el cambio que quieres ver en el mundo”.

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Los huertos urbanos, comprar a pequeños productores o en el tianguis pueden ser acciones individuales que hagan una diferencia | Foto: Especial
 

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