Geo

Verdades y mentiras de los terremotos

Enrique Anzures 18 / Sep / 19
Conoce por qué se producen los temblores, cómo se miden y las supersticiones y creencias de estos fenómenos

La Tierra, un planeta que se ha caracterizado, en comparación a sus vecinos, por tener una superficie dinámica. El movimiento al que está sujeto diariamente se origina en el desplazamiento de grandes placas que actúan como una especie de islas que van rosándose una con respecto a otra.

A pesar que desde la antigüedad las distintas culturas han tratado de explicar los movimientos naturales del suelo, el entendimiento del proceso es reciente. Apenas en 1912, el astrónomo y meteorólogo alemán, Alfred Wegener, planteó las primeras ideas estructuradas de la dinámica de la corteza terrestre, en su teoría de la Deriva Continental ─y que fuera retomada cuatro décadas después por el geólogo John Tuzo Wilson─ para explicar el origen de los sismos como parte de un movimiento de lo que denominó como Tectónica de Placas.

placas_tectonicas.jpg
Mapa | Ilustración tomada de: Servicio Sismológico Nacional  

“Es importante que la población en general entienda el mecanismo de los sismos, sobre todo en la Ciudad de México, una zona propensa a estos fenómenos, ya que las condiciones del suelo en donde se ha construido ─antiguamente era un lago─ magnifican la intensidad de estos fenómenos”, asegura Allen Husker, jefe del departamento de sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM.

El mecanismo de un sismo

Con la teoría de John Tuzo Wilson, se ha podido comprender que los terremotos se originan en la interacción de las placas tectónicas, a partir de tres movimientos básicos que se propagan como una onda.

Mira el álbum fotográfico de los tres sismos que marcaron a la CDMX en nuestro interactivo da clic aquí o en la imagen.
Foto: Sismo de 1957 | Foto: Cortesía

Las placas tectónicas pueden encimarse una sobre otra, en un movimiento llamado subducción, pero también pueden rozarse entre sí o separarse, y en este esfuerzo pueden generar una tensión, que, al liberarse, desfogan cantidades colosales de energía mayores a la de cientos de bombas atómicas.

La energía liberada en el punto donde la placa se descomprime o se rompe, llamado foco, se propaga en por la tierra mediante una serie de ondas, llamadas por los físicos ondas elásticas, y dichas oscilaciones se han calificado de acuerdo a si son trasportadas sobre la superficie del planeta o en su interior.

Cuando las ondas son trasmitidas por la superficie, se denominan como ondas “L”, y son las responsables de las catástrofes que derrumban las estructuras construidas por los humanos. Y se pueden propagar por dos clases de ondas, las ondas Rayleigh (oscilaciones parecidas a las que se notan en una gelatina) y las ondas Love (con un movimiento parecida a una ola de mar).

Este tipo de ondas, clasificadas de acuerdo a la forma en que se transmiten, se originan principalmente varios kilómetros bajo tierra, propagándose por todo el planeta para finalmente brotar hacia la superficie.

Las ondas producidas directamente en el punto en donde se genera el sismo se denominan Primarias, y su movimiento es parecido a los resortes cuando se comprimen y empujan. El segundo tipo de oscilación, y que es subsecuente a las ondas Primarias, son llamadas como Secundarias y se desplazan con una forma similar a las olas del océano.

Husker asevera que “anteriormente cuando no se tenía las comunicaciones como las de hoy, se decía que, de acuerdo a la sensación existían movimientos oscilatorios y trepidatorios, pero hoy esta idea está descartada, ya que estos términos están en desuso y sabemos que en un sismo se presentan todo tipo de oscilaciones”.

La mayoría de los sismos son provocados por el desplazamiento de las placas tectónicas, su motor es el calor atrapado en el interior de la Tierra, pero también pueden ser producidos por la actividad de los volcanes, y recientemente, por la actividad humana mediante el proceso de extracción de hidrocarburos con una técnica llamada fracking, pruebas de bombas nucleares o el uso de camiones especiales para generar sismos para caracterizar los terrenos de construcción.

1985_hospital_general_mexico_1.jpg
Hospital General de México sismo de 1985 | Foto: Cortesía

¿Cómo se miden los sismos?

En la década de los 30, el físico Francis Richter, desarrolló una forma de medir la magnitud de los sismos en el área de California. Este instrumento se implementó por un par de décadas en la mayoría de los países, pero debido a su imprecisión, fue desplazada por otros métodos.

En la actualidad la sismología, una especialidad de la Geofísica ha desarrollado otros métodos de medición que pueden dar una mayor certeza de la cantidad de energía liberada en un sismo. Por ejemplo, la escala más usada en la actualidad es la magnitud de momento sísmico (Mw), que mide de manera logarítmica la cantidad liberada de energía.

Mitos en torno a los sismos

A pesar que la sismología ha permitido comprender de una manera importante el funcionamiento de los movimientos que generan los sismos, siguen siendo muy comunes las supersticiones y creencias en torno a este fenómeno:

1. Una creencia popular, dice que antes de un sismo, los atardeceres se aprecian especialmente con tonalidades rojizas. La realidad es que no se tienen evidencia de alguna relación directa, las tonalidades que se aprecian en el Sol, son producto de las partículas y gases en la atmosfera que producen una dispersión de la luz en el color rojo y amarillo.

2. Un caso importante que generó polémica en los medios y en redes sociales, fue el de la relación de la actividad solar con los sismos. El doctor en sismología Allen Husker asegura que no se cuenta con trabajos serios que respalden esta afirmación, y si se observa con cautela, se apreciará que se han tenido sismos considerables cuando la actividad solar es practicamente nula.

Conoce que dicen los expertos acerca de los sismos que han sacudido a la Ciudad de México

Esta idea a conllevado a la afirmación de que los sismos son predecibles, por lo cual las instituciones dedicadas a la investigación en geofísica han dejado en claro su posición de que aún no se tiene la capacidad de predecirlos, debido a la complejidad que conlleva la dinámica del planeta Tierra. Sólo se han mejorado las tecnologías de prevención y alertas, lo que ya ha salvado la vida de innumerables personas.

3. Por otra parte, se ha planteado la capacidad de los animales de prever instintivamente los sismos con bastante anticipación. Por ahora, no se han desarrollado los trabajos confiables que puedan dar una explicación objetiva o si en verdad el fenómeno es posible.

4. “Es muy común escuchar entre la población, que, en el momento que se está dando el sismo, se presentan luces en el cielo o luces que salen del piso. Y se les ha atribuido a fenómenos como la triboluminiscencia, pero aún no se han estudiado con profundidad y en muchas ocasiones se han reportado lejos de la fuente del sismo”, concluye Husker.

Autor: Enrique Anzures
Enrique Anzures es periodista y divulgador de la ciencia. Ha colaborado en distintos medios informativos para las secciones de ciencia y tecnología. Fue galardonado con “Premio de la Juventud de la Ciudad de México 2010” en la categoría de Actividades Académicas, Científicas o Profesionales, y la “Medalla Luis. G. León” en el año 2011, por sus contribuciones a la divulgación de la astronomía en México.