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Vigilantes de incendios: ¿Cómo monitoreamos el fuego en México?

Susan Irais 14 / May / 19
Desde 1999, la tecnología satelital permite en México un sistema de monitoreo en tiempo real que detecta los incendios. Pero el diagnóstico es el primer paso, el reto posterior es extinguirlos

¿Qué es ese olor? ¿No huele como a... cenicero o a pelo quemado? ¿Quizá alguien prendió leña?, ¿quemaron basura?... No, hay un incendio. Son algunas de las preguntas con la que despertaron muchos capitalinos el pasado fin de semana, y pese a la contingencia ambiental, el olor a humo sí se puede distinguir.

Los incendios que se han esparcido como pólvora en México por condiciones climatológicas como las altas temperaturas y la presencia de poco viento.

La Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) reportó que del 3 al 9 de mayo de 2019 se presentaron 215 incendios forestales en 18 entidades federativas, afectando un total de 14,916 hectáreas. De esta superficie, el 89% correspondió a vegetación en los estratos herbáceo y arbustivo y el 11% a arbóreo. Las entidades federativas más afectadas fueron: Durango, Jalisco, Quintana Roo, Chihuahua y Zacatecas, que representan el 86% del total de la semana.

Aunque la cifra puede alarmarnos, en los registros se muestra que México ha experimentado más periodos complicados. Por ejemplo, en 1998 en septiembre se verificaron 10, 942 incendios que afectaron a 518 mil hectáreas debido al huracán Gilberto que originó una gran sequía que contribuyó a la proliferación de los incendios.

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Debido al exceso de contaminantes en la Ciudad de México desde hace días se activó la contingencia ambiental, en buena medida por los incendios de la periferia de la urbe | Foto: Diego Simón Sánchez

Donde hubo fuego, cenizas quedan

Fue precisamente esa crisis la que propició el nacimiento del Sistema de Alerta Temprano de Incendios Forestales de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) en 1999.

Este mecanismo proporciona información rápida en la detección de incendios forestales, a través de la identificación de puntos de calor con imágenes de satélites (Terra, Aqua y SNPP) en tiempo real.

Un punto de calor es un lugar sobre la superficie terrestre que está emitiendo temperatura que los sensores del satélite diferencian de pixeles vecinos, es una anomalía de la temperatura puede ser ocasionada por muchas razones como los incendios forestales, las quemas agrícolas, los volcanes, o las industrias”, explica la doctora María Isabel Cruz López, coordinadora de percepción remota del Sistema de Alerta Temprano de Incendios Forestales.

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México está viviendo una situación de incendios en gran parte del territorio nacional, debido a las condiciones climatológicas como las altas temperaturas y la falta de viento. En la imagen incendio en Santa Inés del Monte, Oaxaca | Foto: Edwin Hernández

En la página se despliega los puntos de calor de las últimas 24 horas y varios filtros para afinar la búsqueda. Es posible monitorear Estados Unidos (en la frontera), Centroamérica o México, en cada uno de sus estados. El sistema no brinda la certeza de que sean incendios forestales, por lo que es necesario corroborar al enviar la información a los encargados de cada estado.

Por el humo se sabe dónde está el fuego

La información de la plataforma proporciona, además, de los puntos de calor, el avance del fuego, imprescindible para medir el impacto ambiental y planificar el ataque contra las llamas.También, muestra las zonas quemadas para evaluar y planificar lo que se hará en cada zona de acuerdo al manejo del ecosistema.

Otros productos de alerta que brinda la iniciativa de monitoreo son modelos de humedad en la vegetación muerta:

esta vegetación es muy importante porque es combustible para el fuego; un incendio se asocia a condiciones de poca precipitación donde la vegetación está más seca, si nosotros tenemos nuestro modelo de humedad vamos a ver que la vegetación está un poco más seca y poner atención a esa zona”, dice María Isabel Cruz López.

Los incendios tienen que ver con las temperaturas, si estas fueron más altas, más extremas, como es el caso de este año, por lo que los datos obtenidos por el sistema también se analizan con datos meteorológicos.

La CONAFOR y La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) son los principales usuarios de este sistema, pero es abierto y está al alcance de cualquier ciudadano.
 

La Comisión Nacional Forestal reportó que del 3 al 9 de mayo de 2019 se presentaron 215 incendios forestales en 18 entidades federativas, afectando un total de 14,916 hectáreas. En la imagen incendio en Barrio de La Camelia, Pachuca de Soto
Foto: Jan Nazarit

 
Agua de lejos no apaga fuego

El problema, apunta Carlos Mallen Rivera, investigador titular del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, “es que nos damos cuenta que el ecosistema existe, que ese bosque está ahí hasta que se quema y el humo nos afecta”.

Los incendios forestales han sido parte del paisaje natural de nuestro planeta desde hace unos 400 millones de años, los bosques están preparados para resistirlos:

por ejemplo, las cortezas de los árboles son aislantes, se regenera el primer estrato forestal después de un incendio y, además, incentiva la reproducción de los arboles de la zona quemada”, explica Carlos.

El fuego puede ser benéfico, siempre y cuando entre en un plan de manejo del ecosistema. Pero nueve de cada 10 incendios forestales son producidos por el ser humano. Una gran cantidad se remite a actividades agropecuarias (44%); buena parte se debe a negligencia y accidentes (37%), y un 19% corresponde a incendios totalmente intencionales, enmarcados en conflictos como la tala ilegal y los litigios por el territorio, según la CONAFOR y la Secretaría de Medio Ambiente y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).
 

Nueve de cada diez incendios son cuasados por los humanos. Los hechos que provocan los incendios forestales actividades agropecuarias, negligencia y accidentes e incendios intencionales (como por la tala ilegas o litigios de terreno), según la CONAFOR, la Secretraría del Medio Ambiente y Centro Nacional de Prevención de Desastres
Foto: Cuartoscuro

¿Qué podemos hacer para combatirlos?

La Comisión Nacional Forestal y el Centro Nacional de Prevención de Desastres recomiendan a la población: No dejar fogatas encendidas, cigarros, cerillos o brasas en los bosques y selvas. Evitar dejar vidrio, cristales o espejos. Dar aviso a las autoridades en caso de ver un incendio aunque parezca pequeño.

Los incendios surgen porque existen tres condiciones: combustible (ramas y hojas secas), condiciones climatológicas (altas temperaturas, poco viento) y una chispa de fuego, casi siempre causada por el humano.

Para evitar estos fenómenos debemos, capacitar a la sociedad, darle conocimiento acerca de los incendios y los ecosistemas, tener personal preparado para combatir el fuego. Mejorar el sistema de control de riesgos, tener frentes de incendios, excelente logística y estar capacitados en técnicas de supresión del fuego y el correcto manejo del medio de forma biológica y económica”, agrega Carlos Mallen.

Pero, como ciudadano, "una de las acciones más importantes que podemos hacer es no tirar basura en nuestros bosques porque muchos incendios surgen a partir de la basura y ahorita en época seca del año es muy fácil que se propague el fuego”, concluye María Isabel Cruz López de la CONABIO.

Autor: Susan Irais
Periodista de ciencia. Colaboradora en Tangible y Asistente de Información de Iván Carrillo. Profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha escrito para la revista Algarabía y Ciencia UNAM de la Dirección General de Divulgación de Ciencia.